Futuro de Marshawn Lynch en el aire con los Seattle Seahawks

CHARLOTTE -- No le entregaron el balón a Marshawn Lynch en la línea de gol en febrero del año pasado en el desierto de Arizona y pudo haber costado a los Seattle Seahawks un campeonato de Super Bowl. El domingo, le dieron el balón seis veces de más.

Lynch tuvo cero impacto durante la derrota de los Seahawks por 31-24 ante los Carolina Panthers. Su ansiado regreso de una cirugía abdominal fue un enorme fiasco, mientras 'Beast Mode' se convirtió en 'Feast Mode' para la defensiva de Carolina. Fue frenado para pérdida de 3 yardas en su primer intento, imponiendo de alguna manera el tono para los Seahawks en su tropiezo de Ronda Divisional de la NFC en el Bank of America Stadium.

Pudo haber marcado el fin de una era.

Con un impacto al tope salarial de 11.5 millones en el 2016 (el tercero más alto de la organización), Lynch podría estar jugando en otro sitio el año que viene, si es que decide seguir jugando. Con Lynch, nunca se sabe. Tradujo una amenaza de retiro en una extensión contractual de dos temporadas en marzo pasado. Cumple 30 años de edad en abril y, en años de corredores, eso lo convierte en un jugador viejo. Un jugador viejo con un salario de 9.5 millones de dólares nunca es una certeza para volver. Sería una sorpresa si los Seahawks no lo cortaran, especialmente con un reemplazo más joven y más barato a la espera. Thomas Rawls, un novato no reclutado, lució espectacular antes de lastimarse.

Los compañeros de equipo de Lynch saben cómo son las cosas; saben que podría quedar fuera. ¿Y si eso sucede?

"Lo recordaré por ser una bestia -- 'Beast Mode'", señaló el esquinero Richard Sherman. "Eso es marca registrada ahora".

Sherman río. Poniéndose serio, dijo de Lynch, "Es un bestia, es un caballo de batalla. Es un tipo que saldrá allá, si se coloca las hombreras, y te dará todo lo que tiene. Jugará con todo el corazón y lo hará hasta el silbatazo final. Es lo que puedes apreciar. Es un compañero de equipo notable y un tipo notable, dentro y fuera del campo. Lo recordaré como una persona fenomenal que te daría la camisa que trae puesta".

La personalidad mercurial de Lynch lo convierte en un jugador de alta manutención, una jaqueca que el entrenador en jefe Pete Carroll probablemente pueda no extrañar. Ha sido un gran jugador para los Seahawks --seis temporadas, más de 6,000 yardas y 57 touchdowns terrestres-- pero es tiempo para seguir adelante. No es más la ofensiva de Lynch. Pertenece ahora a Russell Wilson, quien probó a lo largo de los dos últimos meses ser capaz de cargar al equipo. Se fueron con marca de 7-1 sin Lynch, incluyendo el regalo de la semana pasada frente a los Minnesota Vikings.

El domingo, esperaban que aportara una chispa. Su mera presencia en la reunión previa a la jugada fue insuficiente. Se le vio oxidado y medio paso más lento de lo usual, finalizando con apenas 20 yardas.

"No tuvo gran oportunidad", justificó Carroll. "No tuvo la oportunidad de prenderse. Incluso en el primer acarreo, estuvo cerca de zafarse en el backfield. Vaya, no tuvo oportunidad. Trató muy fuerte".

En la segunda jugada, Lynch y Wilson sufrieron una costosa falta de comunicación. Wilson, bajo presión, lanzó hacia Lynch por el centro; era su válvula de escape. Lynch no esperaba el pase y fue interceptado por Luke Kuechly, quien lo devolvió 14 yardas para touchdown.

"No fue su culpa", dijo Wilson. "Fue mi culpa. Así que, 'Métete al juego, sigamos en el momento, mucho partido por disputarse'. Marshawn hizo un gran trabajo, simplemente en términos de estar ahí. Obviamente, que él regresara era una situación difícil físicamente, pero dio el paso al frente y respondió al reto. Estoy agradecido por ello".

La verdad sea dicha, Lynch se debió haber quedado en Seattle. No, él no fue el motivo del déficit de 31-0, pero era ridículo pensar que un corredor --fuera por dos meses-- podía haber sido un factor decisivo en su juego de regreso. Debió haber recibido un rol de apoyo, tras Christine Michael, y no el papel estelar. Por supuesto, no hay modo de saber cómo hubiera reaccionado Lynch a eso.

Los días de preocuparse por su humor podrían haber acabado. Sherman no ofreció predicciones sobre si su compañero todavía desea jugar.

"Eso depende de él", acotó Sherman. "Si pudiera leer la mente de 'Beast Mode', la gente me daría mucho dinero".