Boca Juniors y Fluminense ultiman detalles para medirse en la gran final de la CONMEBOL Libertadores el próximo 4 de noviembre en el Maracaná.
Los argentinos ya entrenan en el predio de Vasco da Gama y cuentan con plantilla completa, a excepción del expulsado Marcos Rojo y el lesionado Zeballos. Por su parte, los de Diniz no viven su mejor momento con algunos resultados adversos en el Brasileirao pero quieren aprovechar la localía para lograr la primera Libertadores de su historia.
En este encuentro, más allá del apartado emocional de cada jugador, la posición de los laterales tendrán impacto en lo que propondrá cada bando. Desde el lado de los brasileños, los laterales tienen mucha calidad y llegada al área.
Por el sector izquierdo está, nada más y nada menos, que Marcelo, de quien poco se puede acotar y que tirará a la cancha toda su trayectoria en Europa, con múltipes Champions al hombro y un recorrido impresionante con Real Madrid.
El brasileño demostró ser fundamental en su posición, a pesar de sus desatenciones. Sin embargo, con Diniz también se ha visto a Marcelo ocupando posiciones fuera de lo tradicional. Al ser un equipo 'invertebrado', el Fluzao se da ciertas libertadores, lo que permite que el defensor por momentos aparezca como '5', '10' o incluso apareciendo por la banda invertida.
Su calidad marca la diferencia. Es gambeteador, tiene buen pase y llega al gol. Mantendrá un duelo durante todo el juego contra Luis Advíncula, que tiene como uno de sus fuertes el lado físico. Si bien está Marcelo por izquierda, no hay que dejar de mencionar que el sector derecho también tiene mucha importancia en este Fluminense. Allí es donde se ubica Samuel Xavier, defensor que tuvo un buen impacto en el equipo durante la competencia.
El lateral derecho lleva convertidos dos goles y repartió una asistencia. No se destacó por anotar mucho, pero sus dos tantos fueron fundamentales. Los dos gritos sagrados fueron en la serie contra Argentinos Juniors, llave que fue muy pareja y se definió sobre el final en Brasil.
Xavier fue autor de un golazo en La Paternal. Marcó de volea un gol que fue de otro partido y que permitió que Fluminense no se vaya de Argentina con las manos vacías. En casa, también tras un gran juego del Bicho, Fluminense empezó a allanar el camino con otro tanto del lateral derecho.
A nivel circuito, los laterales son clave en Fluminense ya que aportan movilidad y se conectan bien con los extremos del equipo, una de las dagas más filosas del Fluzao cuando tiene la pelota. Si Advíncula ya la tendrá complicada ante Marcelo, Fabra deberá ser igual de cuidadoso ante Xavier y, posiblemente, Arias, quien suele recostarse por derecha también.
Del lado de Boca, el lateral derecho ha sido una posición donde a Almirón le costó encontrar a su titular. Advíncula fue quien comenzó la Copa en ese sector, pero sus falencias en defensa llevaron a que el DT lo piense como extremo, posición en la que rindió e incluso anotó goles (lleva tres en toda la Copa). Su tándem con Weigandt generó frutos e incluso compartió muchas veces equipo en el famoso 5-3-2 o 4-4-2.
La llegada de Blondel abrió el juego a un lateral más ofensivo, de muy buena pegada pero que no terminó de llenar todos los casilleros por sus cualidades defensivas. Ante Palmeiras, Almirón se inclinó por Advíncula en ambos juegos y el peruano no defraudó: fue uno de los puntos altos y se ganó la confianza del entrenador, que otra vez apostaría por él para el partido decisivo.
Por el lado izquierdo, la cosa está más clara. Frank Fabra es dueño del puesto desde hace ya siete años. Llegó en 2016 y, a pesar de las críticas que puede recibir por sus deficiencias en la marca, no hay dudas de que tiene mucha calidad y una vocación ofensiva que es tentadora. Almirón lo reconoce y por eso se la juega con él teniendo a Marcelo Saracchi como alternativa. El uruguayo se sigue adaptando al Mundo Boca y no lleva demasiados partidos, por lo que el colombiano será el titular contra el Fluzao.
Fabra es un lateral de ataque, que encara y es capaz de dejar en el camino a cuatro rivales con facilidad para servirle el gol a un compañero o hacerlo él mismo. Es una de las debilidades de Riquelme y disfrutó de sus elogios en más de una oportunidad. Con más de seis temporadas en el lomo en Boca, Frank buscará sumar el título que le falta para empezar a ganarse la consideración unánime de todos los hinchas.
A niveles tácticos, una de las grandes incorporaciones de Almirón a Boca fue el juego entre lateral-extremo-volante. Los intercambios, la aparición de un lateral en puesto interno y los toques rápidos fueron un sello aún en los peores momentos. Fabra y Barco, al ser jugadores con mucha técnica, no tienen inconvenientes en lanzar desde el fondo o acercarse al área rival a tocar, mientras que por la derecha Advíncula es un atacante que aprovecha más el espacio para correr y centrar. Almirón le da importancia a esta posición y siempre busca juego por bandas, apoyado por un fuerte crecimiento del nivel de creación en mediocampo. Fabra es un delantero más, si así lo dispone el DT.
Boca y Fluminense disputarán un juego de ajedrez. Los dos entrenadores conocen las falencias y virtudes del rival y sabrán que este juego, a todo o nada, solamente tendrá 120 minutos antes de llegar a los penales. La séptima de Boca o la primera de Fluminense, todo se definirá el próximo 4 de noviembre en Río.
