La Premier League, cuna de grandiosos planteles a lo largo de sus 28 años de historia, cuenta con múltiples campeones: Chelsea, Manchester United, Manchester City, que rompió la maldición recién en 2012, y el sorpresivo Leicester, por nombrar algunos, saben lo que es tocar el cielo con las manos en Inglaterra. Pero hay un equipo que no ha podido levantar el trofeo en toda su historia: Liverpool.
Cuando todo parecía encaminado para que los Reds dejaran atrás este maleficio y finalmente iban a poder ser campeones de Premier, la pandemia del Coronavirus cambió sus planes y amenaza con dejarlos otra vez con las manos vacías. Sin embargo, hablar de Liverpool no es recaer solamente en lo que han hecho a nivel nacional en los últimos años, ya que cuenta con una rica historia llena de gloria y títulos que tuvo su pico máximo entre 1970 y 1990, época en la que ganaron once ligas y cuatro Champions League. De hecho, hasta la era hegemónica del Manchester United de Alex Ferguson, el equipo de Merseyside era el más campeón de Inglaterra.
La liga 1972-73 marcó el comienzo de una etapa de éxito que tuvo a Liverpool campeón del torneo inglés durante casi 10 años consecutivos, desde la temporada 1975-76 hasta la disputada en 1989-90 (fue subcampeón en la edición 1977-78). Las Copas de Europa de 1977, 1978, 1981 y 1984 indicaban que los Reds estaban para grandes cosas y que no sólo demostraban su nivel en el ámbito local, aunque quedó la espina de la final de 1985, la cual perdieron ante Juventus en la recordada 'tragedia de Heysel', en la que murieron 39 años por una avalancha.
Aquel Liverpool campeón 1989-90 era un gran equipo y tenía entre sus filas al excéntrico arquero Bruce Grobbelaar, al máximo goleador de la institución, Ian Rush, y era dirigido por Kevin Dalglish, una de las leyendas del club. Rush regresaba a Anfield luego de su paso por Juventus y, gracias a la venta de John Aldridge, el galés obtuvo la titularidad sin inconvenientes y respondió de gran manera: convirtió 18 tantos. Pero el gran baluarte de esa temporada fue John Barnes, el delantero que contabilizó 22 goles para Liverpool y sólo quedó detrás de Gary Lineker, que hizo 24, en la tabla ‘killers’ de esa liga 89-90.
Ese equipo de Dalglish fue el que más goles hizo en la liga, con 78, y apabullaron a sus rivales en varias oportunidades: el 9-0 a Crystal Palace en la cuarta fecha, el 4-1 a Manchester City y el 6-1 a Coventry, en la última jornada, son pruebas de esto. Además, Liverpool disputó 10 partidos ante el actual ‘Big Six’, conformado por Tottenham, Manchester United, City, Chelsea y Arsenal, y ganó siete, empató dos y perdió sólo uno. El clásico de Liverpool también fue para los Reds, que se impusieron ante Everton en ambos encuentros de esa liga.
La campaña fue buena tanto de local como de visitante. Jugando en casa, Liverpool consiguió 44/57 puntos disputados y perdió un partido, mientras que en condición de visitante, los Reds también fueron los mejores del torneo gracias a los 35/57 que obtuvieron, producto de 10 triunfos, 5 empates y 4 derrotas.
Liverpool finalizó la liga con 79 puntos, seguido por Aston Villa de Platt, que tenía 70, y por el Tottenham de Lineker, que quedó tercero a 16 unidades del puntero. El 28 de abril de 1990, cuando se jugó la fecha 37, fue el día en el que los dirigidos por Dalglish se metieron el campeonato en el bolsillo. La igualdad de Aston Villa ante Norwich por 3-3 y el triunfo de los Reds por 2-1 ante Queens Park Ranger posibilitaron el festejo rojo y, sin saberlo, también ponía punto final a la extensa racha ganadora que llevaban sobre sus hombros.
Si bien los años posteriores no fueron los mejores para Liverpool desde el marco local, donde consiguieron cinco subcampeonatos, en el ámbito internacional logró dos UEFA Champions League más. La recordada final ante Milan en 2005, donde el equipo de Rafa Benítez revirtió un 0-3 y ganó por penales y la más reciente, ante Tottenham, en 2019, sirvieron para saciar la falta de trofeos nacionales. Ahora, cuando el actual equipo de Klopp tenía todo preparado para volver a festejar, la situación se complicó a causa del Coronavirus. La suspensión del torneo de Holanda, dejando vacante el título, comenzó a alentar la idea de que las grandes ligas deberían imitar este comportamiento y anular sus campeonatos, lo que dejaría a Liverpool nuevamente en las puertas de la gloria.
