“Hemos crecido en estos cinco años". Thomas Christiansen, el danés-español que dirige a Panamá, se prepara para un desafío muy especial, el de tratar de hacer ruido con el seleccionado centroamericano en el Mundial 2026. El DT, contento con el progreso, va por más. "El Trotamundos", como muchos lo llaman en el ambiente del fútbol, es un personaje particular, con una carrera con hechos muy llamativos.
Este exfutbolista y entrenador español, de 53 años, nació en Hadsund, Dinamarca. El mismo que es hijo de padre danés y madre española, con doble nacionalidad, lo que marcó su carrera. El mismo que recibió también la panameña a través de su esposa, Nuria Escobar, porque dijo que le encanta Panamá. El mismo hombre apasionado por este deporte y con una historia no tan conocida por los fanáticos en general.
Se viene la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá y, en su vuelta a los Mundiales tras ocho años, Panamá intentará mostrar que está a la altura de la gran cita. En el Grupo L, el seleccionado de Christiansen irá de menor a mayor: debutará contra Ghana, después jugará con Croacia y cerrará la fase ante el favorito Inglaterra. Y será un compromiso muy exigente para quien logró recuperar al seleccionado centroamericano y llevarlo a la máxima competencia.
Christiansen, de Dinamarca a España, donde hizo una carrera particular
"La vida del trotamundos es un aprendizaje constante. A los 18 años me fui de la casa de mis padres en Dinamarca, llegué a Barcelona y viví solo en un apartamento. El cambio fue radical en mi vida y en mi carrera. Estuve en Barcelona y ellos me dieron a préstamo a distintos clubes. Ahora el jugador tiene la fuerza, pero en aquella época no, decidía todo el club", explicó Christiansen.
"El año pasado di una charla en Las Vegas, ante 1.000 entrenadores, y el título era 'El trotamundos'. Eso debido a que conozco diversas culturas, situaciones, pasando de la presión de Barcelona a jugar en Sporting de Gijón, Osasuna y Racing de Santander, con otros escenarios... Eso me hizo crecer. Me ayudó a desenvolverme, ya que hablo cuatro idiomas. Cuando viví en Dinamarca, solo hablaba español en tres semanas del año, cuando íbamos de vacaciones a Madrid a ver a la familia de mi madre. El castellano lo hice habitual después de los 18 años; hasta ahí me manejaba casi solamente con el danés", contó.
Christiansen, que se destacó en la Segunda de España, llegó a despertar un gran interés mediático en 1993 y se especuló sobre cuándo tendría un hueco en el primer equipo del Barcelona. A pesar de la presión de los medios, Johan Cruyff consideró que no tenía lugar, por lo que se optó por cederlo. La particularidad fue que, a pesar de haber pertenecido al Barça durante cuatro temporadas y media, no llegó a debutar con el equipo culé en partidos oficiales. "Yo jugaba en el Barcelona B, era el máximo goleador de Segunda División, y mi problema era que tenía a Romario, Stoichkov, Laudrup, Salinas y Beguiristain adelante... Eran los de la Selección de España más figuras de otros países, pero Javier Clemente me vio en el debut en la Sub 21 ante Alemania y me citó a la Mayor. Dijo ante la prensa que no era culpa suya que yo no jugara en Primera. Y tenía razón: tuve ofertas de Real Madrid, Atlético Madrid, Sevilla, Zaragoza y Deportivo La Coruña, pero Barcelona no dejó marcharme", recordó.
Christiansen disputó dos partidos con la Selección Mayor de España. "Mi debut fue en un empate contra México y después jugué por las Eliminatorias para Estados Unidos '94, cuando hice un gol y di una asistencia en la goleada 5-0 a Lituania", recordó con orgullo. Sin dudas, su caso fue particular porque debutó en 1993 en el seleccionado rojo antes de poder jugar en Primera. Y desató polémica, ya que era casi un desconocido, con 19 años, siendo el primero en alcanzar la internacionalidad española absoluta jugando para el Barcelona B, dado que Clemente y la Federación Española, viendo el potencial del delantero, optaron por asegurárselo frente a la posibilidad de una convocatoria futura de Dinamarca.
"Me considero un poco danés, un poco español y un poco panameño, de todo. Me gusta sacar lo mejor de cada sitio. Tengo la puntualidad y mantengo las formas y normas bien de la cultura danesa, donde son muy directos. Por otro lado, tengo la alegría y la tranquilidad de los españoles. Aquí, en Panamá, obtuve la nacionalidad por los seis años vividos", reconoció.
En la temporada 2001-2002, ya en la Bundesliga, Christiansen sufrió el descenso de categoría con Bochum y la recuperó en la siguiente temporada. Un año después tuvo su mejor campaña al marcar 21 goles -muchos de cabeza- en la liga de Alemania y fue el máximo anotador, compartiendo la 'Bota de Oro' con el brasileño Giovane Élber. De allí pasó a Hannover, pero algunas lesiones le jugaron una mala pasada, fue operado más de una vez y por eso decidió retirarse en 2006.
El desafío de Christiansen con Panamá en la cita máxima
Con más de una década de experiencia como entrenador, en la que hizo su debut en AEK Larnaca de Chipre y dirigió a Leeds en Inglaterra, llegó a Panamá en 2020 para suceder al argentino Américo Gallego. Y ya tiene el récord de partidos como técnico de ese seleccionado. Christiansen, dueño de un título como jugador y otro como técnico, disfruta del cargo a muy poco de la Copa del Mundo. "Lo que llama la atención del futbolista panameño es su biotipo de jugador, físico, técnico, al que puedes explotar, porque el talento en sí ya lo tiene".
Su llegada a Panamá fue especial: "Mi papá vino a trabajar acá y viví entre los dos y los cuatro años. Trajo a toda la familia. Tengo pocos recuerdos porque era niño, pero sí volví a sentir el olor, algunas situaciones... Fue muy curioso". Sobre la actualidad, fue directo: "El jugador panameño, si quiere vivir del fútbol, tiene que salir, irse a otros lugares". El plantel del cuadro rojo tiene, entre sus destacados, la experiencia del capitán, Aníbal Godoy, y otro volante, Alberto Quintero, ambos con más de 100 partidos en el seleccionado. La mayoría actúa en clubes del exterior y, en ese contexto, está Amir Murillo en la Ligue 1 de Francia y otros en México, Israel, Eslovaquia y Arabia Saudita. También sobresale el atacante Kadir Barría, del Sub 20 de Botafogo de Brasil, una apuesta a futuro.
"Me hubiese gustado sacar el título de entrenador mientras estaba jugando, porque te permite hacer cosas de otra manera. Lo saqué con la Federación Española, en Madrid. En ese curso intenso estuvieron Mauricio Pochettino y muchos exfutbolistas... Como técnico, hay que adaptarse a los jugadores que tienes. Hay que hacer mejor el plantel que diriges", remarcó. El mismo que festejó con mucha alegría y emoción el pasaporte al Mundial 2026, tras golear a El Salvador, con el colombiano Hernán Darío Gómez como DT, en el cierre de las Eliminatorias de la CONCACAF. Así, pudo concretar su meta de seguir los pasos del "Bolillo", justamente el entrenador que llevó a Panamá a su primer Mundial, en Rusia 2018.
El único antecedente de Panamá en la Copa del Mundo de mayores fue esa participación, cuando perdió por goleada con Bélgica e Inglaterra y se despidió con otra caída, frente a Túnez. La llegada de Christiansen le dio una identidad al juego de Panamá, que pasó a tener un orden táctico y equilibrio en todas sus líneas: presiona alto, busca jugar mejor desde atrás y tener mucha versatilidad. La Panamá de este DT cuenta con un sistema base de 3-4-2-1, pero es capaz de adaptarse a los distintos escenarios que se vayan dando durante los partidos. Igualmente, planteó encuentros con cinco hombres en la defensa.
Esta vez, Panamá avanzó siendo primero de su grupo, tras recibir, además, la ayuda de la eliminada Guatemala, que derrotó a Surinam. "Ahora ya no celebramos derrotas, como pasó en Panamá en otras épocas", remarcó este danés-español. "Lo más importante es ser efectivo y obtener resultados. Está claro que todos quieren jugar un fútbol bonito, atractivo, tener la posesión del balón y marcar muchos goles. Pero al final, si no consigues los puntos, no haces nada", afirmó.
Moldeado por Christiansen, un obsesivo de la táctica, Panamá mejoró. Este proyecto pudo terminar tras no conseguir la clasificación al Mundial de Qatar 2022, pese a estar en zona de clasificación en 10 fechas, pero la FEPAFUT le renovó la confianza y le hizo un contrato de cara a esta cita en Estados Unidos, Canadá y México. El danés-español clasificó a este seleccionado a otra final de la Copa Oro, en 2023 (perdió ante México), alcanzó los cuartos de final de la Copa América 2024 (fue goleado por Colombia) y disipó las críticas con el boleto para el inminente Mundial.
En Rusia 2018, Panamá tuvo una convocatoria formada por seis jugadores de la MLS y cuatro del fútbol europeo. Hoy, ocho años después, la "Marea Roja", también conocida como "Los Canaleros", suma siete jugadores que participan en Europa, aumentó su presencia en el fútbol sudamericano y cuenta con cuatro en la Liga MX de México. Por eso su fútbol crece con firmeza, apoyado en los Centros de Alto Rendimiento (CAR) a lo largo del país, y busca transformarse en una potencia de la CONCACAF. En el Mundial 2026, Christiansen tiene la oportunidad de mostrar los avances y que Panamá pueda dejar su huella. "Nuestra fe mueve montañas. Estamos muy entusiasmados en toda Panamá con esta participación", contó. El objetivo es grande y muy desafiante.
