Recordarles día a día a los jugadores que, aunque estén jugando profesionalmente en primera división, la formación debe continuar
Sentido común. Parecería obvio que entre mayor sea la especialización y experiencia de la persona que tome las decisiones o lidere un proyecto, más debería de apoyarse en el sentido común. En el futbol profesional, por la presión de conseguir triunfos inmediatamente, por la poca paciencia, nula planeación, y hasta cierto punto, por el poco compromiso y ese placer por reconocer las cosas bien hechas, el sentido común suele quedar en segundo plano. El futbol ha de ser de los únicos medios donde los activos más importantes de la empresa, esos bienes que sostienen toda la cadena de producción (obviamente hablo de los futbolistas), se tratan como recursos desechables. Gestionar lo limitado (talento) como algo desechable denota muy poco sentido común.
Creo firmemente que a Primera División llegan los mejores y para todos ellos, estar ahí, ha representado un duro camino de superación. También estoy convencido que estar en la máxima categoría es solamente un escalón más, nunca el último de los peldaños. Todo jugador del primer equipo tiene la responsabilidad de continuar formándose, desarrollando su talento, trabajando por alcanzar nuevos topes de rendimiento, mejor desempeño, y los entrenadores somos bastante responsables de ello. Bien dijo Alfred de Musset que “lo realmente importante no es llegar a la cima; sino saber mantenerse en ella”, y yo añadiría que para mantenerse es necesario seguir avanzando (formándose), no basta solo con permanecer.
Es de conocimiento popular el buen desempeño y los logros del actual equipo italiano Atalanta BC y, desconozco cuántas en realidad, imagino serán muchísimas las causas de éste. Escuchando una declaración de Diego Milito en referencia a Gian Piero Gasperini, quien fue su entrenador en la Juventus y es actual entrenador del Atalanta, mencionaba que la mejor cualidad de este director técnico es que, a pesar de que trabaja con jugadores de primera, encuentra la forma para seguirlos formando día a día. Parece una atribución intrascendente para semejantes éxitos, pero ser capaz de provocar el crecimiento y desarrollo diario de tus jugadores es, de sentido común, beneficioso para alcanzar los objetivos.
Un Director Técnico es capaz de diseñar una sesión de entrenamiento o la estrategia para cierto partido, pero un docente (aquel que domina el arte de la enseñanza) es quien encuentra en cada circunstancia una oportunidad para poder continuar formando a sus futbolistas. Para el ciclo continuo, pero nunca estable, de entrenamiento-competencia-entrenamiento..., todos los entrenadores tenemos un plan, mismo que sabemos hay pocas posibilidades de que se cumpla con exactitud ya que los imponderables son el pan de cada día. El entrador se adapta a los imponderables, el docente saca provecho de ellos.
Todas las personas (futbolistas) son distintas, todas aprenden de forma diferente. En un equipo de futbol, conformado por “distintos dentro de los distintos”, que gran reto supone para el docente continuar formando a cada uno en lo individual con el afán de alcanzar un objetivo grupal. Complicado más no imposible. Compasión y valores claros son las principales herramientas.
Como instituciones, los equipos de futbol profesional pueden seguir aspirando a conseguir logros inmediatos. Los entrenadores, supuestamente “gente de fútbol”, debemos hacer nuestras las metas del club, pero nunca pasar por alto que lo primordial siempre serán los futbolistas, y que son ellos con sus recursos en constante evolución y desarrollo el único medio para conseguirlo. Recordarles día a día a los jugadores, con herramientas acordes a sus características de aprendizaje, que, aunque estén jugando profesionalmente en primera división, la formación debe de continuar, de lo contrario, el retroceso es inminente.
