ATLANTA (Enviado especial) – Con Lionel Andrés Messi siempre hay algo más. Mientras 46 millones de argentinos rezan para que no llegue la inminente despedida, la serie de su vida suma un inédito capítulo: el primer clásico ante Inglaterra y nada menos que por las semifinales del Mundial 2026.
El cruce con Inglaterra y el recuerdo inevitable de Maradona
El capitán de la Selección Argentina debió convivir a lo largo de toda su carrera con las comparaciones con Diego Armando Maradona. Un país acostumbrado a vivir con dicotomías permanentes se privó mucho tiempo de disfrutar que dos de los mejores futbolistas de todos los tiempos hayan nacido en el mismo suelo.
Luego de la obtención de la Copa del Mundo en Qatar 2022, la discusión parecía zanjada. Leo se sacó la mochila que debió cargar durante tanto tiempo y consiguió el reconocimiento prácticamente unánime del pueblo futbolero.
El destino quiso que Inglaterra se cruce en su camino, en busca de la ansiada final del domingo 19 de julio en Nueva Jersey. Y el recuerdo del Diez, con su gesta del 22 de junio de 1986 en el Mundial de México, se torna inevitable.
"Obviamente todo lo que vi y recuerdo es por videos e imágenes que continuamente los argentinos vemos y revivimos. Pero creo que este grupo está acostumbrado a jugar partidos de fútbol sea cual sea el rival. Obviamente, jugar contra Inglaterra es especial porque es una potencia. En lo personal, es la primera vez que voy a jugar contra ellos. Jugué contra todos menos contra Inglaterra, así que va a ser lindo también por ese lado. Y vivirlo como lo que es: una semifinal de Copa del Mundo contra una potencia, una gran Selección, e intentaremos llegar de la mejor manera para volver a competir", declaró Messi en la zona mixta de Kansas City, al término de la victoria por 3-1 sobre Suiza en cuartos de final.
El encuentro que no fue ante Inglaterra, allá por 2005
El último antecedente entre la Albiceleste y Los Tres Leones data del 12 de noviembre de 2005, cuando protagonizaron un amistoso en Ginebra de cara a la Copa del Mundo de Alemania 2006.
La Selección formó con Roberto Abbondanzieri; Javier Zanetti, Martín Demichelis, Roberto Ayala, Walter Samuel; Maxi Rodríguez, Esteban Cambiasso, Juan Pablo Sorín; Juan Román Riquelme; Hernán Crespo y Carlos Tevez. Crespo abrió el marcador, Wayne Rooney lo empató parcialmente, Walter Samuel le devolvió la ventaja a Argentina y un doblete sobre la hora de Michael Owen le dio la victoria a Inglaterra.
El ausente-presente fue el mismísimo Leo Messi, quien estuvo sentado junto al entrenador José Pekerman en el banco de suplentes y hasta recibió el saludo de Sven-Göran Eriksson. ¿Por qué no jugó? La Pulga debía cumplir una fecha de suspensión tras haber sido expulsado a los 43 segundos en su debut absoluto con la celeste y blanca, en un amistoso contra Hungría en Budapest.
Aquel el 17 de agosto de 2005, Messi ingresó por Lisandro López, recibió de Lucas Bernardi, intentó ir para adelante a pura velocidad, pelota al pie, Vilmos Vanczák lo tomó de la camiseta y, en su instinto natural de sacárselo de encima, dejó volar el brazo derecho. “A lo sumo era amarilla eso. No lo toco. Tenía 18 años yo. Lo primero que pensé es ‘entré y me echaron, no vuelvo nunca más’. Se te cruzan un montón de cosas por la cabeza, ese día fue terrible”, recordó el rosarino tiempo después sobre la roja que le mostró el alemán Markus Merk.
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A lo largo de su carrera, Messi tuvo recordados enfrentamientos contra Uruguay y Brasil -obtuvo la Copa América 2021 en el Maracaná-, duelos contra Alemania y España, la Finalissima que le ganó a Italia en Wembley y la Tercera que levantó contra Francia en la memorable definición de Qatar 2022.
Al margen de comparaciones, gustos personales y contextos históricos, al otro 10 de la zurda mágica le faltaba Inglaterra. Llega un atractivo capítulo para la serie de su vida. Un partido que, sin lugar a dudas, quedará en la historia.
