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Del River de Carrasco a la academia del Dortmund en Tailandia: la historia de Diego Silva

Diego Silva en la academia de Borussia Dortmund en Tailandia. IG - @BVBiathailand

Debutó en Primera División en el River de Juan Ramón Carrasco, jugó en cinco continentes y se retiró en Tailandia, donde se quedó a vivir. Le llegó la oportunidad de ser parte de la academia del Borussia Dortmund en ese país y no lo dudó. En entrevista con ESPN Uruguay, Diego Silva contó cómo llegó a este presente, qué rol cumple en la academia y cómo se proyecta como entrenador.

Silva, de 38 años, colgó los botines en 2024 y se quedó viviendo en Tailandia, donde había jugado en su último club en 2023 y donde vivía desde 2017. “Tras el retiro, me salió una oportunidad bastante rápida de empezar en una academia acá en Bangkok para entrenar a niños desde los seis hasta los 17 o 18 años. Ahí trabajé seis meses. En un fin de semana donde jugaba unos amistosos pude conocer a una persona importante de la academia de Tailandia del Borussia Dortmund. Entre charlas me salió la posibilidad de sumarme y hace más de un año que estoy trabajando con ellos”, contó el exjugador.

Este presente en la academia tailandesa del gigante alemán parecería un paso extraño para cualquier profesional uruguayo. Sin embargo, Silva se acostumbró a los destinos exóticos a lo largo de su carrera. El exatacante jugó en Rumania, Honduras, Chipre, Letonia, Laos y la Isla Reunión antes de su periplo por Tailandia, donde vistió nueve camisetas diferentes. Incluso, apuntó a un récord Guinness ya que solo le faltó jugar profesionalmente en un club de Oceanía para igualar la marca del alemán Lutz Pfannenstiel, que se desempeñó en seis confederaciones.

Silva está entrenando las categorías sub 6, sub 10, sub 12, sub 14 y sub 16. Más allá de las diferencias culturales, climáticas y de calidad de jugadores disponibles en Tailandia, Dortmund busca inculcar los valores del club, instalarse como marca ante el público asiático y, también, acceder a talento joven de ese país. Entre los pilares que el club busca trasladar a los niños están “la disciplina, entrenar duro, el compañerismo y ser fuerte mentalmente; y en cuanto al fútbol, la pelota en el piso y jugar bien: siempre la salida desde atrás, no con pelota larga”.

El fútbol tailandés es muy técnico, pero falto de organización en lo táctico. No hay mucha intensidad tampoco. En lo técnico son muy bien dotados, se les nota desde niños”, comentó el uruguayo. También contó que el deporte en ese país ha crecido mucho en infraestructura, pero la estructura a nivel de juveniles todavía es deficiente. Por ejemplo, de los diez a los 14 años no hay fútbol competitivo, solo academias que organizan algún torneo. Esto, sumado a la cantidad de distracciones que tienen los niños y adolescentes hoy en día, hacen que en la academia se viva un ambiente más lúdico que competitivo.

No tienen la pasión que tenemos en Sudamérica. Se nace con eso. Si bien uno intenta inculcarlo en los entrenamientos y hablarlo en el día a día, eso lo tenés o no. En Uruguay estamos todo el día mirando fútbol y salimos a la calle y jugamos al fútbol. Acá no es tan así: entrenan una hora y media tres veces por semana y el resto del tiempo no tocan la pelota. Esas son las pequeñas diferencias de por qué en Sudamérica hay tanto talentos y jugadores, y en Asia, no tanto”, valoró Silva.

Además, dijo que al recordar su etapa en las divisiones formativas en Uruguay ve grandes diferencias en el sacrificio de los jóvenes. “Los niños hoy en día tienen todo en la mano, y más ellos que son de una academia internacional. Cuando uno les pide cosas, como una corrida sin pelota, no tienen esa hambre, el sacrificio de hacerlo. Cuando yo era juvenil en River, a veces, nos hacían correr 10 km. Si no los corrías, capaz que no jugabas el fin de semana. Hay que jugar un poco con eso, hacerlo un poco lúdico y un poco serio para que no te terminen odiando y después no quieran dejar de venir”, contó, entre risas.

El futuro como entrenador

Silva busca ampliar sus credenciales como entrenador y aspira a lograr el título para, en un futuro, soñar con dirigir a un equipo adulto profesional. A mitad de año tiene la chance de viajar a la ciudad de Dortmund para pasar por un curso y formarse con preparadores de las academias del club alemán.

Consultado sobre un sueño en un futuro como entrenador, dijo que le gustaría dirigir o ser asistente en un equipo que juegue Champions League. “Por lo menos, la fase preliminar (risas)”, expresó.

En Uruguay, Silva tuvo un entrenador bien particular como Juan Ramón Carrasco, quien lo hizo debutar en Primera División. “Lo que me quedó de él y que me gustaría implementar si fuera entrenador de Primera División es el juego ofensivo, presionar alto, tener esa ambición de siempre buscar el gol”, indicó.

La distancia con el hogar

Silva se casó con una mujer tailandesa y tiene un hijo de casi tres años. No viaja a Uruguay desde 2019, y muy difícilmente recibe visitas de amigos por la distancia y el costo que representa, aunque cada un par de años se lleva a sus padres para que pasen unos meses en Bangkok con él.

A futuro, si bien no cierra ninguna puerta, el uruguayo se proyecta desarrollando su actividad en Tailandia y no volviendo al “paisito”. “Pueden pasar cosas inesperadas. Si sale alguna oportunidad fuera el día de mañana, hay que considerarla. El fútbol a veces te da esas oportunidades y experiencias que son únicas y no hay que dejarlas pasar”, señaló.

Esta frase podría resumir lo que ha sido el peculiar andar de Silva por este deporte. El exfutbolista que recorrió cinco continentes reflexionó sobre su carrera, y dijo que se sentía bien con su camino en el fútbol. “Tuvo altos y bajos como toda carrera de un futbolista ‘normal’. Tal vez, algunas decisiones las tomé muy rápido porque había problemas financieros o no estaba jugando y tendría que haber sido un poco más calmo. Tuve la posibilidad de viajar a lugares que, si hubiera hecho otra cosa, no hubiera viajado. Me instalé en Tailandia, tengo una familia, no puedo quejarme. Jugué muchísimos años, no tuve lesiones. Obviamente, me hubiera gustado jugar una Champions League o un torneo mucho más grande. Pero jugué una semifinal de CONMEBOL Sudamericana con River. Estoy bastante contento con la carrera que tuve”, comentó.