Fernando Morena, el goleador de la historia

Bandera de Fernando Morena desplegadas en el estadio Campeón del Siglo, el 21 de mayo de 2026. EFE

Fernando Morena es el máximo goleador histórico del Club Atlético Peñarol. Curiosamente, su humildad y su ética profesional han sido destacadas como sus principales cualidades por encima de su sensacional capacidad goleadora.

El Potrillo nació el 2 de febrero de 1954 en Montevideo, y, como se destaca en el libro Memorias de la Pelota de Alfredo Etchandy, en su carrera marcó 667 goles y fue en siete temporadas el goleador del Campeonato Uruguayo. Es el jugador que más veces convirtió en la historia del Uruguayo, el que más veces le marcó a Nacional con la camiseta de Peñarol; en 1978 batió su propio récord, anotando 36 goles en una misma temporada del fútbol oriental y anotó en siete oportunidades durante un mismo partido. Es el segundo máximo goleador histórico de la CONMEBOL Libertadores (solo lo supera Alberto Spencer), habiendo sido el máximo artillero en tres ediciones del certamen (1974, 1975 y 1982).

Por todo esto y más goles, es profundamente llamativo que lo primero que destaca una persona que lo conoció sea su don de gente. Que su comportamiento y principios fuera de la cancha superen lo extraordinariamente hecho dentro del campo de juego; porque es claro que un buen comportamiento dentro puede reflejarse fuera, o que una inmensa calidez como persona no se traduzca en calidad futbolística (y viceversa). Pero que al goleador más grande de Peñarol lo primero que se le subraye sea que fue un gran padre, un gran hijo, un gran esposo y un gran compañero no deja de sorprender y, en mi caso, hasta me empieza a generar como contrapartida ciertas dudas y entonces más leo y pregunto.

Los inicios: Morena, fútbol y gloria. El goleador de la historia

En el número de Estrellas Deportivas (fascículo de El Diario) publicado en agosto de 1980 y dedicado a Fernando Morena, el periodista Eduardo Gutiérrez Cortinas relató el camino del Nando, cuyo padre era un hincha fanático de Nacional y le transmitió su amor por el fútbol; incluso Morena fue uno de los hinchas que lamentaron la fractura que sufrió el argentino José Sanfilippo en 1964, siendo una de las lesiones más impactantes que se produjeron en la historia del Estadio Centenario.

“Comenzó a jugar al fútbol al cursar primaria en Salesianos. (...) Hay decenas de casos de goleros que, cansados de esperar que sus delanteros metan un gol, se van al ataque y lo convierten o al menos lo procuran intensamente. Morena era exactamente al revés en el colegio. Jugaba en el ataque -era zurdo cerrado- y en cuanto metía un gol se iba de golero… Él iba a cuidar lo que había conseguido, con un celo tremendo precisamente de goleador fanático, como lo sería con el correr del tiempo”.

Luego pasó a jugar al básquetbol en El Faro (donde también hacía fútbol) y baby fútbol en Defensor. Ya siendo adolescente lo llevaron a probarse en Nacional, pero no lo ficharon; y después tuvo un breve pasaje por las divisiones juveniles de Racing.

En 1968 se sumó a la quinta división de River Plate, y el 5 de octubre de 1969 debutó en Primera división al jugar en el empate 1 a 1 con Bella Vista en el Parque Nasazzi. ¿Su primer gol? Ante Danubio en Jardines del Hipódromo (el golero era Ariel Pintos) para poner el 1 a 1 parcial (River ganaría 2 a 1). El 26 de diciembre de 1969, le marcó su primer gol a Nacional (victoria del darsenero por 3 a 2).

La primera etapa en Peñarol

Morena continuó desarrollando su capacidad goleadora en River, debutó en la Selección Uruguaya el 27 de octubre de 1971 ante Chile (la Celeste ganó 3 a 0 con tantos de Roberto Repetto, Morena y Ángel Ferreira en el Estadio Centenario por la Copa Pinto Durán), y para fines de 1972 su cambio de equipo era necesario e inminente.

El pase pudo ser para Nacional o Independiente, pero el mismo Morena eligió los aurinegros. A los rojos los desechó River y Nacional tenía a Luis Artime”, narró Gutiérrez Cortinas en la revista citada.

El entrenador Juan Faccio había logrado convencer al presidente mirasol Gastón Güelfi del potencial goleador de Morena, y el jugador se incorporó a fines de enero de 1973. Su estreno en Peñarol fue ante Avaí de Brasil en Itajaí (el equipo local ganó 1 a 0), y su primer gol aurinegro lo convirtió en su segundo partido con los Manyas (triunfo por 3 a 2 en el amistoso jugado ante Boca Juniors en el Centenario).

Sus primeros goles oficiales con Peñarol los marcó recién en su quinto partido oficial (doblete en el 2 a 2 ante Botafogo en el Centenario por la CONMEBOL Libertadores, el 14 de marzo de 1973) y no paró más.

El tema era hacer goles. Después si venía algún récord… Yo no sabía el récord de Young hasta que los números empiezan a acercarse. Cuando viene la etapa del ´78… Porque a mí lo de los siete goles me parece bárbaro, pero me parece mejor decir que no solamente hice 36 en 21 partidos, sino que Peñarol hizo 70 en 22”, expresó en su momento en Estadio Uno.

El sábado 26 de julio de 1975, el Potrillo llegó a los 34 goles en un Campeonato Uruguayo y superaba el récord de José Pedro Young, quien en 1933 había logrado realizar 33 tantos en 30 partidos.

Fue goleador del Uruguayo seis años consecutivos (1973, 1974, 1975, 1976, 1977 y 1978), y de la Libertadores en 1974 y 1975.

En 1978, rompió su propio récord goleador en la historia del Campeonato Uruguayo al marcar 36 tantos. Además, como se destaca en el sitio web del Club Atlético Peñarol, logró el hito de convertir siete goles en un mismo partido, ante Huracán Buceo el 16 de julio de ese año.

En el exterior y la Selección Uruguaya

En 1979 emigró a España, donde en la temporada 1979/1980 defendió a Rayo Vallecano y en la 1980/1981 a Valencia. Con el club de Vallecas convirtió 21 goles, y con el equipo ché 16.

Con la Selección Uruguaya, Morena llegó a jugar 53 partidos, siendo el último el del 4 de setiembre de 1983 ante Venezuela en el Centenario por Copa América (Uruguay ganó 3 a 0 con goles de Wilmar Cabrera, Morena y Arsenio Luzardo); Uruguay ganó ese certamen continental, aunque Morena no jugó la segunda fase, siendo ese su único título con la Celeste.

En total, Morena marcó 22 goles con la Selección Uruguaya, jugó 53 partidos, participó del Mundial de 1974 y ganó la Copa América 1983.

'A Morena lo traemos todos'

En 1981 se realizó la histórica e inolvidable campaña 'A Morena lo traemos todos' que llegó a su objetivo de repatriar al goleador.

“Si en agosto del '79, cuando me fui al Rayo Vallecano, hubiera sabido que la gente de Peñarol me quería como me quiere ahora, nunca me habría ido”, dijo el Nando al volver.

En abril de 2025, Mario Saralegui comentó en Radio Sport 890: “No era que ganaba 10 veces más que nosotros, ganaba 100 veces más que nosotros. A veces él no cobraba el sueldo para que nosotros sí cobráramos, o no había plata y nos prestaba su plata. Fernando estaba en otra dimensión, era muy profesional. Si estábamos concentrados, donde por ahí habían dormitorios más grandes y los espacios se comunicaban más, y él escuchaba una radio o alguien hablar en la noche, se levantaba y decía bueno, vamos a apagar todo que mañana nos jugamos la vida y si perdemos me van a putear a mí y no a ustedes. Y mandaba, condicionaba. ¿Pero por qué tenía ese liderazgo? Porque se lo ganaba en la cancha, partido a partido. Llegaba el momento de jugar y Morena definía todos los partidos”.

En su regreso, Morena fue el goleador del torneo local en 1982 y campeón uruguayo otras dos veces (1981 y 1982), ganó la Libertadores (fue el goleador del certamen) y la Intercontinental de 1982. En la final de la Copa de 1982 ante Cobreloa, anotó el gol del título al minuto 89 en Santiago de Chile para que el Manya ganase 1 a 0 (en la ida, había sido empate sin goles en Montevideo).

El Indio Walter Olivera, capitán de ese equipo aurinegro, relató en ESPN Uruguay: “En el primer partido que jugamos en Montevideo, yo había tenido una lesión en el tobillo. Me hicieron unas curaciones, el viejo y querido hielo, y jugué el segundo partido bien vendado. Pero el dolor seguía cada vez más y con el pie hinchado sabía que si había un tercer partido no lo iba a poder jugar. Pero no podía hacer nada, sólo defender y tratar de ganar el partido, pero los goles no aparecían. Y así fueron casi noventa minutos, pero Fernando me salvó, como tantas veces. Jugar con Morena era casi que siempre entrar ganando 1 a 0”.

El retiro, su trayectoria como entrenador y la inauguración del Campeón del Siglo

En 1984, y 32 años, tuvo un breve pasaje por Boca Juniors. Si bien anotó doce goles en 23 partidos, a nivel oficial apenas fue un gol en los siete encuentros que jugó por el Metropolitano de 1984. Su debut había sido el ocho de abril, y el 19 de setiembre disputó su último encuentro con el Xeneize.

El sitio web aurinegro destacó sobre el final de la trayectoria del ídolo de ídolos: “Se retiró en Peñarol el 28 de diciembre de 1984, aunque luego tuvo un fugaz regreso para defender al Carbonero en la Copa Libertadores de 1986”. Así, su último partido a nivel oficial lo jugó el 6 de agosto de 1986 ante River Plate en el Monumental de Núñez.

Luego de su etapa como jugador, Morena fue entrenador y llegó a desempeñarse como Director de Relaciones Institucionales y Deportivas de Peñarol.

En 2016, fue protagonista de la inauguración del estadio Campeón del Siglo, marcando en el arco de la tribuna Cataldi el primer gol simbólico en el escenario aurinegro y pudo celebrar con una de sus nietas.

El 2 de octubre de 2020, Peñarol presentó una escultura de bronce a tamaño real ubicada en las rejas que unen las tribunas Henderson y Cataldi, emulando los festejos que realizaba en el Estadio Centenario. Días más tarde, Diego Volpe (hincha de Peñarol) contó en ESPN detalles del encuentro que tuvo su padre Álvaro con el Nando en 2013: “A mi padre le detectaron el cáncer de pancreas, lo operaron, pero nos dijeron que estaba muy avanzado y que no le daban mucho tiempo de vida”.

Diego se dio cuenta que su padre podría morir sin haber conocido personalmente a su ídolo: “Nunca se había sacado una foto con él ni lo había podido ver de cerca, no había tenido la chance. Les escribí a Padre y Decano para ver si me podían pasar el número, y no lo llegué a llamar que me llamó él a mí, me llamó a los diez minutos cuando lo atendí no lo podía creer”.

“Al día siguiente, Morena vino a casa. Yo no me lo esperaba, todos me decían que era una excelente persona pero no me imaginaba que viniera tan pronto, además le trajo una camiseta con la número 9 y el nombre Álvaro”, relató Diego sobre el que fue el penúltimo día de vida de su padre.

Puede ser difícil entender que esos gestos definieron mejor la vida de Morena que sus goles, o casi imposible no tener el reflejo de sorpresa y cierta incredulidad al escuchar que los relatos sobre el tipo que en Uruguay hizo más goles que nadie no se centran en sus virtudes futbolísticas. Pero es que efectivamente la calidad humana de Morena ha sido incluso más grande que su juego.

En 2022, se le diagnosticó Alzheimer. “Papá se va a quedar en el corazón del pueblo uruguayo y en la gente de Peñarol; no lo olviden nunca”, dijo su hija Mariana en mayo de 2026 cuando se inauguró en el Museo de Peñarol un espacio en homenaje al Nando. Pablo Bengoechea expresó sobre su ídolo: “Para mí fue una gran alegría saber que también fue un gran hijo, un gran padre y un gran esposo”.

Y entonces nadie podrá olvidar a Morena, porque cuando alguien pregunte quién fue, siempre habrá otro que comience a narrar sus hazañas deportivas, y en un momento se frenará para apuntar y contar lo inmenso que fue como persona.

Sus récords

Entre tantos festejos, puede destacarse por ejemplo que Morena marcó más de un gol para Peñarol en más de 100 partidos: 85 veces, hizo dos goles en un mismo encuentro; marcó 24 hat-tricks; en seis oportunidades anotó 4 goles; en dos, convirtió cinco tantos; y una vez hizo seis goles, y en otra siete.

O vale señalar a modo de juego y para intentar dimensionar su figura que, como marcó la cuenta de X Datos del Club Atlético Peñarol, Morena es el goleador de Peñarol en diez de los doce meses del año contabilizando la era profesional, no siendo el máximo artillero del Manya únicamente de febrero (el goleador es Antonio Pacheco) y de agosto (Óscar Míguez).

Aquí, el repaso de algunos de sus principales récords:

Máximo goleador histórico de Peñarol

Máximo goleador histórico del Campeonato Uruguayo

Máximo goleador de Peñarol en partidos clásicos ante Nacional

Segundo Goleador histórico de la Copa Libertadores - 37 goles

Siete veces Campeón Uruguayo con Peñarol (1973, 1974, 1975, 1978, 1979, 1981, 1982)

Campeón de la Copa Libertadores 1982

Campeón de la Copa Intercontinental 1982

Campeón de la Copa Teresa Herrera 1974 y 1975

Siete veces máximo goleador del Campeonato Uruguayo. 1973, 1974, 1975, 1976, 1977, 1978 y 1982

Cuatro veces goleador de la Liguilla Pre-Libertadores de América

Tres veces goleador de la Copa Libertadores de América. 1974, 1975 y 1982