LONDRES -- A los 36 años, la increíble reconstrucción de Venus Williams suma un capítulo más en Wimbledon. Cinco veces campeona en el All England, este martes la estadounidense venció por 7-6 (5) y 6-2 a Yaroslava Shvedova y se metió de nuevo en semifinales de un Grand Slam por primera vez desde 2010.
Entre ambos extremos, la ex-N°1 del mundo debió alejarse de las canchas por varios meses para combatir el síndrome de Sjögren, enfermedad crónica que no solo la bajó rápidamente de las 100 mejores del ranking, sino que entorpeció por un largo período su readaptación a la máxima competencia.
Ya a fines del año pasado, al sellar el regreso al Top 10, se había convertido en la jugadora más longeva , con 35 años, en tener una plaza entre las diez mejores, desde que hiciera Martina Navratilova -38- en 1995. Ahora, va por su 15ª final Major a los 36.
"Es una sensación muy linda, pero no me siento una extraña en una escenario así. Pasaron seis años, sí, pero el tiempo se va muy rápido. No reprocho nada lo que pasó en el medio. Ha sido un camino difícil, pero me ha hecho más fuerte", enfatizó Venus tras la victoria de este martes.
"Es fácil tener miedo. Pero hay que aprender a dejarlo ir. Hay que creer en uno mismo. No hay mucha más vuelta que darle. No importa cómo se hayan complicado las cosas. Yo tuve la bendición de tener una nueva oportunidad", se extendió la norteamericana.
Y sonrió: "Amo este juego. Obviamente, ganar hace todo más fácil. Pero hay que saber también que siempre va a haber muchas derrotas en el camino. A menos que te llames Serena Williams...".
En semis, Venus espera por Angelique Kerber, campeona del Abierto de Australia a comienzos de año. En la otra llave, precisamente Serena, ante la sorpresa del torneo: Elena Vesnina.
