MÉXICO - Con 18 años y seis meses de edad, hace 40 años Pipino Cuevas se convirtió desde entonces en el campeón mundial más joven en la historia del boxeo mexicano.
Cuevas, de 58 años, venció entonces al puertorriqueño Ángel Espada un 17 de julio de 1976 en la Plaza de Toros Calafia de Mexicali, Baja California, apenas un mes después de haber perdido con Andy Price en Estados Unidos. Se echó a la cintura, tras noquear en dos rounds al isleño, el cetro Welter de la Asociación Mundial de Boxeo.
Ese año de por sí ya había resultado histórico para el pugilismo azteca. En junio, Carlos Palomino destronó, en el Reino Unido, a John Stracey como monarca Welter del Consejo Mundial de Boxeo. Palomino fue el primer campeón mexicano de las 147 libras.
Apenas con la mayoría de edad cumplida, el entonces campeón Nacional sorprendió a Espada. “Yo creo que si no hubiera perdido esa pelea un mes antes no me hubieran dado la oportunidad de campeonato mundial, pero perdí y disputé luego luego el campeonato”, recordó Cuevas en charla con ESPN.
"Fue algo bonito, para mí el boxeo lo era todo”, destacó el excampeón, que entonces hizo 12 defensas de su campeonato avalado por la AMB, 11 de ellas exitosas. “Gané 12 peleas de campeonato del mundo y noqueé en 11”, recalcó el ídolo mexicano.
En esa pelea ante Espada, Pipino lo mandó a la lona en tres ocasiones, todas con ganchos poderosos de mano izquierda. “Esa vez lo noqueé en dos rounds, luego lo volví a noquearlo en Puerto Rico y también en Los Angeles, tres veces lo noqueé”, dijo gustoso el excampeón, pupilo de Lupe Sánchez.
Pipino, quien de herencia fue carnicero y también un apasionado del circo, donde se casó por cierto a la edad de 20 años, recibió apenas hace ocho años la faja de la AMB. “Ni yo ni Ángel Espada teníamos ese cinturón pero ya nos lo dieron”, celebró Cuevas, quien se fue de boxeo en 1989 con marca de 35-15 y 31 nocauts.
La última defensa de Cuevas fue el 2 de agosto de 1980, cuando cayó de forma dramática con Tommy Hearns, la ‘Cobra de Detroit’, en la Joe Louis Arena. “Me preguntaba Tommy Hearns que por qué había agarrado yo la pelea, pero él era el retador número uno, yo no podía hacerme a un lado, me ganó bien”, recordó.
Ahora Pipino trabaja en un par de proyectos. El primero de ellos es un gimnasio de boxeo en el que sólo leyendas como Rubén Olivares, Carlos Zárate, Lupe Pintor y su compadre Humberto ‘Chiquita’ González puedan transmitir sus conocimientos, y el segundo es una gira con estos mismos campeones y otras leyendas como José Nápoles, Ultiminio Ramos y Rafael Herrera, para dar clínicas por toda la República Mexicana, firmando también autógrafos.
“Mi idea es que los campeones reciban algo de dinero por ser productivos, la mayoría de ellos tiene grandes conocimientos, la tradicional escuela mexicana, y estoy seguro que mucha gente se nos unirá en estos proyectos”, destacó quien hoy celebra 40 años de haberse coronado.
