Equipo que gana se puede tocar. aunque un viejo axioma diga lo contrario. Rodolfo Arruabarrena, DT de Boca Juniors, que no sólo entiende de los secretos del fútbol sino también de la lógica aparte que atraviesa las instancias definitorias, sabe que para la final de la Copa Sudamericana (en vivo por el Plan Premium de Disney+) estará obligado a buscar la fórmula ideal. Y para eso no alcanzará con repetir lo que hasta ese momento haya funcionado, porque cada partido, por las características del rival e incluso por el momento que atraviesan sus propios jugadores, es una historia distinta.
Enfrente habrá un contendiente de mucho peso. Un Atlético Mineiro que muy probablemente sea el rival con más argumentos colectivos e individuales que Boca haya enfrentado en la Sudamericana. Por eso el DT deberá tener en cuenta todos los recursos tácticos posibles para resaltar el poderío propio y, al mismo tiempo, frenar los muchos argumentos de los que estarán enfrente.
Más allá de las tácticas, que a veces se desdibujan dentro del campo de juego, Arruabarrena sabe de un factor determinante para que un plan tenga éxito. “Los protagonistas son los jugadores, y si no están convencidos de nuestro trabajo es imposible que nos vaya bien”, comentó con la simpleza de siempre después de eliminar a Vasco da Gama en la semifinal. Así, puso sobre la mesa una verdad mucho más esencial que aquella de no tocar un equipo cuando se gana: será muy difícil conseguir una victoria si a los jugadores se les pide algo en lo que no creen. Y eso el entrenador de Boca lo maneja muy bien.
Los modelos de Arruabarrena en Boca
Desde que asumió en este segundo ciclo en Boca, Arruabarrena demostró que entre sus muchas virtudes como entrenador se encontraba la versatilidad. Lo evidenció al no atarse a ningún esquema ni a ningún nombre cuando sentía que un partido le demandaba algo diferente. Incluso cuando no le salió bien, como en la ida de la semifinal ante Vasco da Gama, con el ingreso de Enner Valencia en lugar de Miguel Merentiel para sumar presencia en el área rival y poderío en el juego aéreo.
La calidad del plantel de Boca, sobre todo desde el mediocampo hacia arriba, le ofrece al Vasco la posibilidad de distintas variantes según cuál sea su plan de partido contra los dirigidos por Eduardo Domínguez. Ese día intentará no dejar cabos sueltos que puedan aprovechar los brasileños.
Una de las mejores actuaciones del xeneize en el segundo semestre de 2026 se dio en el Maracaná ante Vasco, con un mediocampo sólido que arrancó con Milton Delgado, Rodrigo Battaglia -reemplazado en el segundo tiempo por Paredes- y Santiago Ascacíbar; dos extremos con ida y vuelta en Leonel Flores y Sebastián Villa; y Miguel Merentiel bien de punta.
El día de aquella gran victoria por 3-1 en Brasil, Boca necesitaba dar vuelta la desventaja del partido de ida. No arrancará con esa obligación en Barranquilla, en un choque de fuerzas parejas y en el que cabe pensar que Arruabarrena tomará algunas precauciones más. Ya lo hizo en la ida de la misma serie, cuando además de ubicar a Valencia entre los once titulares comenzó en la Bombonera con un 4-4-2 más orientado a no perder el equilibrio, aunque aquello terminó con derrota y un nuevo aprendizaje.
Los intérpretes disponibles, una clave para Arruabarrena
Como resultado inevitable de la seguidilla de partidos a la que estuvo sometido, con 23 encuentros en menos de tres meses, a Boca se le cayeron algunos soldados por problemas físicos. Leandro Lozano y Milton Delgado se vieron obligados a parar unos días, así como los habituales suplentes Ayrton Costa, Malcom Braida y Marco Pellegrino. Más graves fueron las situaciones de Tomás Aranda, con fractura de peroné, y de una pieza habitual de auxilio en el mediocampo como Tomás Belmonte, con una rotura de meniscos. Pero sin dudas la falta que más resintió la estructura cuando se dio fue la de Leandro Paredes, que después de algunos partidos entre algodones se desgarró en el segundo tiempo contra Instituto por el torneo local.
Cuando el capitán y emblema del equipo consiguió acelerar los tiempos y romper la lógica con su gol para el 3-1 que definió la serie contra Vasco da Gama apenas once días después de su lesión, no sólo dejó una imagen para el recuerdo sino que también reflejó una vez más la enorme relevancia que tiene para Boca contar con él en su mejor forma para cada partido importante que disputa.
Entre tantas complicaciones, Boca sumó una buena noticia en octubre con la reaparición después de casi un año de Rodrigo Battaglia, que había sufrido un problema en el tendón de Aquiles y es clave como eventual recambio de Paredes en el mediocampo. En el mismo mes se empezó a hablar de los posibles regresos para la final en Barranquilla tanto de Aranda como del goleador paraguayo Adam Bareiro, marginado desde mayo por un desgarro al que luego siguió el diagnóstico de una hernia de disco lumbar.
El panorama entonces para Arruabarrena asoma mucho mejor que en el comienzo de su ciclo. La cantidad y calidad de jugadores disponibles le permite definir un plan de partido con más variantes y que podrá ir cambiando de acuerdo a cómo se presente el desarrollo. Aunque algo se sabe que no cambiará: mientras Paredes esté en condiciones, cualquier proyecto se apoyará en lo que genera él como patrón del mediocampo y del equipo.
El juego aéreo, otra de las fichas en la Sudamericana
Las jugadas de pelota parada fueron para Boca uno de los pilares de su efectividad en el último tiempo. Con grandes ejecutores como Leandro Paredes, Sebastián Villa y Lautaro Blanco, y jugadores que ganan en las dos áreas como Facundo Jagger Herrera, Santiago Ascacíbar, Miguel Merentiel y, sobre todo, Lautaro Di Lollo, el Xeneize logró por esa vía enderezar historias que venían muy torcidas. Como en la revancha contra Vasco da Gama con el tanto de Di Lollo a los 3 minutos, y sobre todo en la remontada ante Racing para imponerse por 3-2 con un hat-trick de cabeza de Enner Valencia después de haber estado con desventaja de dos goles.
El juego aéreo será entonces otro de los factores que el Vasco tomará en cuenta para armar su plan en la final de la Sudamericana el 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, un partido que se verá en vivo por el Plan Premium de Disney+. Es un arma a veces subestimada pero que puede significar el pasaporte a la gloria o a la desgracia si no se le presta atención.
En todo caso, quedará en Arruabarrena utilizar las mejores variantes posibles en el que puede ser el partido más importante para Boca en el año. A la hora de armar su táctica, tendrá en cuenta todas las posibilidades que le ofrece un plantel que en el segundo semestre de 2026 mostró la inteligencia necesaria para llevar a cabo con éxito cualquier plan.
