Cuán afortunados éramos de poder disfrutar de la "normalidad" en la que vivíamos hasta hace algunos meses, y no me refiero solo al hecho de poder abrazar a la gente, poder aglomerarnos, salir a comer, etcétera…aunque evidentemente eso también se extraña. Me refiero a una vida en la que cuando menos cada fin de semana bastaba prender la tele para ver en todo su esplendor a dos de los mejores jugadores de la historia.
Ver a Lionel Messi y a Cristiano Ronaldo hacer lo que querían en la cancha se volvió tan común (horrible palabra para usarse junto al nombre de estos dos), que la mejor estrategia para colocar al portugués por encima del argentino en una discusión, es la de restarle méritos a lo hecho por el de Rosario… y viceversa. Si juzgáramos a todos los jugadores del mundo con el escrutinio con el que a veces desmenuzamos a estos dos, optaríamos por mejor ver otro deporte, porque dudo que en otros pies pudiéramos encontrar lo que aparentemente a ellos les falta.
Como pasa con tantos personajes ilustres, el reconocimiento de sus detractores suele llegar el día que deciden ponerle fin a lo que los puso en la cumbre. Demasiado tarde creería yo, y si bien es cierto que todo lo que han hecho quedará grabado por siempre en ceros y unos que los procesadores materializarán en poesía para nuestros ojos, pero, ¿qué necesidad de hacerlo hasta ese momento?
Tal vez sea el encierro, tal vez sea porque mis amigos llenan sus redes sociales de mensajes optimistas y de ilusión por lo que vendrá (que por cierto me hacen pensar que a mediados de junio celebramos año nuevo. Solo faltan las promesas de dejar de fumar y la de meterse a clases de inglés cuando se abran las escuelas), pero al menos por hoy creo que esa idea romántica --o ilusa-- de que podremos disfrutar y aplaudir las proezas de uno sin que esto signifique demeritar al otro, será posible.
Y es que siendo honesto, si más de 90 días de no verlos no ayudan a que los podamos apreciar sin buscar inmediatamente la comparación, tendré que reconocer mi derrota. No hay más. Para colmo el mundo, destino, llámenle como quieran, quiso que el retorno de La Liga de España y la Coppa Italia, fuera el mismo fin de semana. Apenas un día de diferencia entre que Ronaldo regrese y Messi --si la lesión no dice lo contrario-- lo haga también.
He decidido que este fin de semana será mi fecha límite. Abandonaré la misión de tratar de propagar la admiración simultánea de CR7 y Lío y destinaré mis fuerzas en apreciar y disfrutar lo que le queda a ambos. No me engancharé. Con todo y que ya puedo imaginar la conversación de algunos el próximo lunes.
-"Oye, ¿viste que Ronaldo metió un hat trick?, Messi nada más un gol eh"
-"Sí, pero dos de penalti y en el otro yo digo que hay falta, ya ves que no puede de otra forma".
Hay cosas que no van a cambiar.
