Luego de celebrar el décimo aniversario de su academia, el español Rafael Nadal volvió a aparecer en escena con motivo del libro publicado por Assouline sobre las mejores imágenes de su legendaria carrera, aprovechando para dialogar acerca de diferentes temas como sus personalidades y la lesión crónica que le impidió extender su travesía.
Nadal: "En cierto modo hay dos Rafas"
En diálogo con GQ, el ex número 1 del ranking mundial ATP no dudó en hacer énfasis en la importancia de mantenerse fiel a sus creencias: "Siempre he sido muy auténtico ante la prensa cuando jugaba y cuando estaba en contacto con la gente. Intenté, y creo que lo conseguí, ser yo mismo durante toda mi carrera tenística. Claro que, cuando tu popularidad crece con los años, te preocupas un poco más por decir cosas o actuar de cierta manera que puedan generar problemas".
"Nunca he intentado ser alguien que no soy. Pero en cierto modo hay dos Rafas. Uno es el espíritu competitivo: muy intenso, con todo más o menos organizado, todos los rituales. Pero al mismo tiempo soy muy familiar y muy relajado. Intenso por un lado y tranquilo por el otro", agregó el dueño de 92 títulos en el máximo nivel, 22 de Grand Slam, trazando divergencias en virtud de su comportamiento dentro y fuera de la cancha.
En la misma línea, el doble medallista olímpico dorado, primero en Beijing 2008 en individuales y después en Río 2016 en dobles, junto a Marc López, valoró su capacidad de mantenerse alejado de los problemas: "También soy una persona que siempre evita los conflictos. Tener más o menos el mismo equipo desde el principio hasta el final, con la excepción de mi tío, que, en los últimos años, decidió dedicarse a otra cosa".
"El mayor problema de mi carrera tenística"
Por último, el zurdo manacorí, retirado en noviembre de 2024, en el marco de las Finals de Copa Davis, se refirió al Síndrome de Müller-Weiss, detectado en su pie izquierdo en 2005: "Una de las partes más importantes de mi carrera. No lo digo en sentido negativo, por supuesto. Desde el principio, cuando era muy joven, a los 19 años, tuve el mayor problema de mi carrera tenística: mi pie. Tuve que lidiar con todas estas lesiones desde el principio hasta el final".
"Me retiré por una lesión. Así que, en cierto modo, es una de las cosas de las que más me enorgullezco: que, a pesar de todos los problemas físicos que tuve, pude mantener la pasión, la motivación y el amor por lo que hacía durante tantos años. Enfrentarme a muchos problemas con mi cuerpo, pero encontrar soluciones para seguir haciendo lo que amo", concluyó Nadal.
