BRISTOL, CT - La esencia del béisbol está sus historias. Las historias crean leyendas. Las leyendas marcan épocas.
Y así una franquicia como Caribes de Anzoátegui logra su cuarta corona en la Liga Venezolana de la mano de quien hoy se consagra como leyenda y figura histórica para esta fanaticada: el infielder Niuman Romero.
"El Capi" como le llaman en señal de respeto a Romero en los predios de "El Chico" (el Estadio Alfonso "Chico" Carrasquel de Puerto La Cruz), llegó a la caja de bateo en el juego 4 con el partido empatado a 7 carreras, con dos outs y el corredor emergente Cristhian Pedroza en primera base tras entrar por un sencillo del receptor Jesús Sucre. Romero conectó una línea por la raya del jardín derecho ante un envío de Vicente Campos que puso a Pedroza a volar alrededor de las bases, deslizándose en el plato para marcar la carrera de dejar en el terreno a Cardenales de Lara y finalizar la Serie Final de la pelota venezolana con una barrida de 4-0.
Romero es un infielder local, nacido y criado en el estado de Anzoátegui, con apenas 2 hits en 12 juegos de experiencia en las Ligas Mayores con Cleveland y Boston en 2009 y 2010. Ha transitado por las Ligas Menores con nueve organizaciones y en 2019 probó suerte en la Liga Mexicana de Béisbol. Quizás su experiencia internacional no sea la de mayor trascendencia entre tantas estrellas venezolanas en las Grandes Ligas en esta era. Este emocionante momento del béisbol sin público y con una fanaticada agobiada por temas sociales, políticos y pandémicos, representó para Romero su consagración como leyenda de esta franquicia, siendo parte y bujía de los cuatro títulos que hoy adornan las oficinas indígenas.
Romero acumula 15 temporadas consecutivas con Caribes que incluyen las cuatro coronas 2011, 2015, 2018 y 2021 y los cuatro viajes a las Series del Caribe de Mayagüez, San Juan y Jalisco, además del boleto en mano para Mazatlán. No cabe duda de que estamos en presencia del mejor jugador en la historia de esta franquicia, poseedor de varias marcas, a una temporada de empatar la marca de más años con este club en posesión de Luis González y a ocho hits de los 600 en su carrera.
Un futuro miembro del Salón de la Fama del Béisbol Venezolano que ahora buscará su anillo de campeón del Caribe. Romero entiende perfectamente su rol y trascendencia en la historia del club y recientemente publicó en su cuenta de Instagram un resumen de sus logros y metas personales:
Caribes ha tenido una gran década bajo el control del empresario Rafael Gruzkas y ex-ligamayorista Magglio Ordóñez como socios principales y Samuel Moscatel como su brazo gerencial en la oficina. Su primer título en 2011 fue bajo el mando del dominicano Julio Franco y sus últimos dos con el venezolano Omar López, coach de los Houston Astros. López no pudo continuar al frente del club por las restricciones de personal bajo contrato en 2019 con clubes de MLB y decidió probar suerte en la pelota dominicana, lo que abrió las puertas como mandamás a uno de los favoritos de la fanaticada local, el exjardinero Jackson Melián.
A pesar del apoyo de la oficina, los jugadores y los fanáticos, en una temporada de 40 juegos recortada y azotada por la pandemia del Covid-19, Melián mantuvo a Caribes en la cima de la División Central con marca de 14-13. Sin embargo, hubo una especie de crisis interna tras perder 8 de 10 juegos después de un gran arranque, lo que generó incomodidades que terminaron en el despido de Melián. El propio Moscatel explicó su decisión como resultado del impacto de su inexperiencia como timonel en ciertas decisiones y la inconformidad de ciertos jugadores ante tales situaciones. La gerencia optó por el interinato en el cargo para el coach de lanzadores, el cubano Mike Álvarez, con amplia experiencia en la liga y con grandes credenciales como manejador de lanzadores.
Temporada agridulce
Venezuela obviamente no escapa a la realidad de situación pandémica que ha azotado no sólo al béisbol profesional en todo el planeta, sino a todos los ámbitos de la economía. La temporada 2020-2021 pasará a la historia como una de las más cortas con sólo 40 juegos de un calendario que regularmente se arma para 62. A esto se suman las férreas medidas del gobierno venezolano que limitan el tránsito terrestre en la nación así como el aéreo. Se jugó en burbujas en Barquisimeto, Valencia, Maracay y Caracas con el fin de minimizar los viajes a las ciudades que geográficamente son extremas como Maracaibo, Puerto La Cruz e Isla de Margarita.
El bajón de la actividad económica en general del país limita la actividad mercadotecnia de los clubes, aparte de no poder contar en gran parte de la campaña con público presente en las tribunas ni las actividades comerciales inherentes al béisbol. Una vez más, la Liga Venezolana fue un producto de subsidios publicitarios en su mayoría provenientes de organismos del estado, un tema que enciende interminables discusiones entre los venezolanos en el país y alrededor del mundo, por el tema del sustento público de la actividad deportiva profesional por encima de necesidades básicas como salud, educación, seguridad y servicios públicos, lo que conocemos en nuestra cultura como "Pan y Circo".
Por sanciones de la Oficina de Control de Activos de los Estados Unidos (OFAC), ni los Navegantes del Magallanes, ni Tigres de Aragua pudieron contar en sus nóminas con jugadores bajo contratos de MLB. A pesar de que por la temporada recortada de 2020 en MLB algunos ligamayoristas venezolanos vieron un poco de acción a manera de preparación, la desigualdad de condiciones de las contrataciones de los equipos, la falta de vuelos y conexiones internacionales con Venezuela y la baja considerable de salarios para los jugadores y técnicos son factores que han limitado y mermado el nivel del torneo. No es un secreto para nadie esta realidad.
Pero ante las adversidades, percepciones y amargas realidades, Caribes mantuvo la misma esencia de la última década, sus movimientos y profesionalismo deportivo para conseguir el trofeo. Consiguieron apenas la séptima barrida en la historia de las finales de la Liga Venezolana. Este título consagra al club con sede en Puerto La Cruz como el más exitoso de la segunda década del siglo 21.
Tribu de bigleaguers
A pesar de tantas limitaciones, Mike Álvarez asumió el mando de Caribes pese a no estar muy convencido de tomar el cargo. La gerencia le insistió con las riendas ante la falta de técnicos disponibles con el nivel que aspira la liga y el club. "Pensé en Caribes antes que en mí y accedí a dirigir pero no es lo que he estado acostumbrado a hacer" declaró a los medios locales.
El cubano que en 2021 será Ccoach de lanzadores en el Complejo de Desarrollo de los Detroit Tigers, manejó el pitcheo de forma impecable. Aplicó muchas de las nuevas tendencias del béisbol y contó con el apoyo de una alineación reforzada para la final que lució temible y a la altura de cualquier temporada de pelota venezolana de los "buenos tiempos" con Romero como bujía a sus 36 años de edad, la "Tortuga" Willians Astudillo, Rafael "Balita" Ortega, Oswaldo Arcia, el campo corto y MVP de la final Luis Sardiñas y los receptores Jesús Sucre y Tomás Telis, jugando éste último como primera base. Toda la alineación titular cuenta con experiencia de Grandes Ligas con excepción del jardinero Herlis Rodríguez y el utility Alí Castillo, ambos bateadores rendidores y comprobados en esta liga, en especial Castillo quien fue el campeón de bateo de la liga y recientemente pactó con los Washington Nationals.
La profundidad la trae el poderoso slugger Balbino Fuenmayor quien estuvo fuera de acción casi toda la temporada por una fisura en su antebrazo izquierdo. Parcialmente recuperado, Fuenmayor fungió como bateador emergente y estará disponible para alinear en Mazatlán.
La rotación en la final fue conformada por lanzadores criollos con experiencia en las mayores como David Martínez, Andrés Machado, Guillermo Moscoso y el veterano Wil Ledezma quien en el cuarto juego de la final fungió como "opener" sirviendo la mesa para un total de 10 lanzadores que sellaron la victoria. Caribes tiene en planes mantener su bullpen comandado por los veteranos ligamayoristas José Ascanio, Mayckol Guaype y el cerrador Lester Oliveros, además de los aún rendidores Jean Toledo, Liarvis Breto y los jóvenes Angel Guillén y Jaison Vilera.
La gerencia confirmó a su primer refuerzo en el jardinero de los Tiburones de La Guaira Danry Vásquez en una temporada que dejó promedio de .414 en 27 juegos y de la misma forma promedió .404 en 7 juegos de postemporada como refuerzo del Magallanes.
En busca del cetro en tierra de Venados
Los indígenas llegan al puerto sinaloense para su segunda experiencia en suelo mexicano en la Serie del Caribe. En Guadalajara 2018 pusieron marca de 2-2 en la primera ronda avanzando a semifinales donde tropezaron con los Criollos de Caguas con pizarra de 6-5. Posteriormente Caguas se coronaría campeón de aquel certamen.
En San Juan 2015, Caribes terminó la primera ronda con un invicto 4-0 y lucía imbatible, hasta que repitieron el choque ante los Vegueros de Pinar del Río quienes sorprendieron con victoria de 8-4, dejando a la tribu en el camino y de la misma forma levantando el trofeo caribeño por primera vez para un equipo cubano en la segunda etapa de la Serie (1970-presente). Caribes tuvo su primera experiencia internacional en 2011 en Mayagüez, antes del cambio de formato para definir una final, donde terminaron como último en la tabla con marca de 2-4, en el torneo ganado por los Yaquis de Obregón.
En total, la tribu ostenta marca de 8-6 con dos derrotas sin victorias en rondas semifinales de la Serie del Caribe para marca global de 8-8. En 2021, los orientales podrían aspirar a consagrar el primer título para Venezuela desde que los Tigres de Aragua celebraran en Mexicali en 2009 y quizás el primero para un equipo venezolano en Mazatlán desde la hazaña de las Águilas del Zulia en 1989.
Caribes se medirá a Panamá en la jornada inaugural, luego el 1 de febrero buscará ante los Criollos de Caguas la redención tras lo sucedido en 2018. Se medirán por primera vez ante Caimanes de Barranquilla de Colombia el día 2, para posteriormente medirse ante el poderío de las Águilas Cibaeñas de la Liga Dominicana, cerrando ante el combinado anfitrión el día 4 en el horario estelar. El viernes 5 de febrero avanzarán 4 de los 6 participantes buscando definir en esa fecha los dos boletos a la final en partidos de ganar o morir.
Leonte Landino es periodista y productor de ESPN Internacional. Puedes seguirlo en twitter en @leontelandino
