¿Llegará en 2026 la alegría que al fútbol neerlandés se le ha negado por décadas? De los que nunca lograron alzar la copa más deseada, no sólo es el seleccionado que más finales disputó sino también el más valorado en todo el mundo, con una escuela de fútbol tan reconocida como los grandes talentos que surgieron de su cantera. Este año buscará cumplir con su gran asignatura pendiente de la mano de Ronald Koeman, el mismo que como defensor consiguió en la Eurocopa 1988 uno de los pocos logros concretos para Países Bajos. Por plantel y por juego, aunque sean pocos los que lo tienen en cuenta como candidato, posee argumentos de sobra para ganar el Mundial 2026. De los futbolísticos, desde ya. Y, acaso desde la magia, de lo surgido del pronóstico de un supuesto especialista.
Es verdad que lo espera un grupo poco amigable en Estados Unidos, donde jugará sus tres partidos por el grupo F. Debutará el 14 frente a Japón, un seleccionado que, con las victorias que consiguió ante Alemania y España en Qatar, ya demostró que les puede plantar cara a los grandes en las Copas del Mundo. El segundo choque será ante Suecia, equipo con tradición que además llega en alza, y el cierre contra un Túnez que escapa al estereotipo de los africanos y sabe armar sólidos bloques defensivos.
El panorama no se alivia después: si logra quedar primera, la Naranja enfrentará en dieciseisavos de final al segundo del grupo C, que integran Brasil, Marruecos, Escocia y Haití; pero si queda como escolta, chocará contra el primero de ese grupo, con grandes posibilidades de que sea la verdeamarela, en lo que configuraría un prematuro duelo de gigantes.
“Tal vez la gente no nos vea como favoritos, pero podemos ganarle a cualquiera”, sentenció Koeman, que pisará territorio conocido para él: en 1994 fue el capitán del seleccionado en el último Mundial jugado en Estados Unidos. En declaraciones al sitio de la FIFA, el ex entrenador de Barcelona entre otros equipos, que en 2023 comenzó su segundo ciclo al frente de Países Bajos, remarcó el talento natural del futbolista de su país. “Tenemos muchos jugadores con talento. Como siempre”, subrayó sin el menor atisbo de esa falsa modestia a la que son poco afectos los neerlandeses.
Jóvenes brillantes en la elite y una exclusión que hizo ruido en Países Bajos
Jugadores como los defensores Jorrel Hato (Chelsea), de apenas 20 años, Jurrien Timber (Arsenal), Micky van de Ven (Tottenham), los mediocampistas Tijjani Reijnders (Manchester City) y Ryan Gravenberch (Liverpool) y el delantero Cody Gakpo (Liverpool) mantienen en la Premier League bien alto el prestigio de un fútbol acostumbrado a proveer talento joven a las mejores ligas del mundo. “Son muy talentosos y con una gran técnica -explicó Koeman-, aunque algunos de ellos también necesitan terminar de evolucionar físicamente. Cada uno tiene su propia personalidad pero fueron formados en Países Bajos, y acá nos encargamos de combinar la habilidad con los atributos físicos. Que jueguen en la Premier, la liga más fuerte en términos de intensidad, es otro punto a favor que tenemos en el seleccionado”.
Más allá de la nueva guardia, buena parte de la chance neerlandesa se respalda también en un capitán que desde hace años es uno de los nombres fuertes del fútbol, sobre todo a la hora de hablar de defensores. Virgil van Dijk, leyenda de Liverpool, se prepara con 34 años para jugar su segundo Mundial. “Koeman nos transmite tranquilidad. Sabe cómo preparar al equipo para los partidos importantes. Y aunque nos duela perder, nos mantenemos juntos y creemos en el técnico y en su equipo”, comentó el pilar del seleccionado luego de la eliminación ante Inglaterra en la semifinal de la Euro 2024.
Otro veterano es una de las columnas de la ilusión: Memphis Depay, el goleador que decidió cruzar el Atlántico en el camino inverso a la mayoría de los futbolistas y busca la gloria en Corinthians. A los 32 años y con un promedio de más de un gol cada dos partidos en el seleccionado, es una de las cartas de esperanza que guarda Koeman en su traje de estratega, más allá de que llega a la Copa del Mundo con algunas dudas sobre su estado físico. El técnico decidió darle la oportunidad que por diferentes lesiones no tendrán, entre otros, jugadores importantes como Xavi Simons (Tottenham) y Matthijs de Ligt (Manchester United)
En la lista de 26 también hay nombres pesados como Denzel Dumfries (Inter), Justin Kluivert (Bournemouth) y Nathan Aké (Manchester City). En cambio, se quedó afuera el volante Kees Smit, de gran nivel en AZ Alkmaar en la liga local y buscado por algunos de los grandes de Europa, como Real Madrid. Para sorpresa de no pocos, el muchacho de 20 años, considerado la última gran aparición del fútbol de su país, deberá esperar hasta 2030 para tener su oportunidad mundialista.
Un pronóstico favorable para el Mundial 2026 y una historia gloriosa, pese a todo
Pese a todo lo bueno que se puede decir sobre el seleccionado de Koeman, la sensación que prevaleció en general fue la sorpresa -y en algún caso el escepticismo- cuando a mediados de abril se difundió la noticia de que un experto en Mundiales lo había señalado como su candidato a ganar el torneo, al cabo de una hipotética final en la que vencería a Portugal. El dueño del pronóstico era el economista alemán Joachim Klement, que según diferentes noticias utiliza un modelo de cálculo con datos que le permitió acertar los últimos tres campeones. Algún observador del fútbol podría aportar en ese sentido que, si la lógica hubiera mandado siempre, Países Bajos debería contar al menos hace 52 años con un título grande.
Desde que La Naranja Mecánica revolucionó el fútbol en Alemania 1974, con Rinus Michels en el banco de suplentes y Johan Cruyff dentro del campo, el sentido común del fútbol marca que Países Bajos tiene una forma determinada de jugar. Dinámica, mentalidad ofensiva y una flexibilidad táctica que no se resignan figuran en el menú, aunque la realidad marca que a nadie se le caen los anillos si el seleccionado adopta otras formas para ganar un partido en particular.
En Qatar 2022, por caso, Louis van Gaal, ya dos goles abajo en el marcador, mandó a la cancha a Wout Weghorst (que también estará en este Mundial) para llenar de centros el área de Argentina y llegó a la igualdad 2-2 con un doblete del grandote, aunque después cayó en los penales. Más atrás, en la final de Sudáfrica 2010, Bert van Marwijk armó un equipo muy áspero que incluso abusó del juego brusco, para emparejar el trámite ante una España que desde la técnica era superior y que ganó, aunque con lo justo y cerca del final del alargue, por 1-0.
“Siempre admiré a Cruyff por su deseo de jugar un fútbol atractivo. Pero yo era un defensor y en la cancha tenía que solucionar problemas. Eso incidió en mi manera de ver el fútbol. Quiero que todos digan que mis equipos son intensos, que nadie diga que no se esforzaron lo suficiente”, confesó Koeman, que tiene bien clara la necesidad de pragmatismo en un seleccionado de Países Bajos que en algunos Mundiales pareció conformarse con el rótulo de campeón moral. En el criterio de ese hombre confían los neerlandeses para tener en el Mundial 2026, esta vez sí, ese título real y concreto que hasta ahora les fue esquivo.
