Luego de una épica remontada ante Inglaterra, Leo también fue líder fuera de la cancha y lanzó un mensaje contundente: somos los mejores desde hace cuatro años, digan lo que digan y le duela a quien le duela.
Messi se cansó de las historias de ficción y del ninguneo al campeón del mundo, y después de brindar una actuación que será recordada por siempre, levantó la voz…
“Somos los mejores desde hace cuatro años, digan lo que digan y le duela a quien le duela”.
Y sí, le duele a muchos: al madridismo, a los fans de Cristiano Ronaldo —que son la misma cosa a final de cuentas— y a los ‘anti Messi’ y ‘anti Argentina’ que viven de demeritar a una selección legendaria y a un futbolista irrepetible.
La semifinal entre argentinos e ingleses fue una de esas batallas que nunca se borrará de la memoria, y el héroe fue el de siempre, el que según sus críticos estaba “viejo y acabado” a los 39 años.
Tras el gol de Anthony Gordon, Messi volvió a tirarse a la derecha para, desde ahí, tomar los hilos de la albiceleste que encontró justicia a su lucha, ambición y recursos futbolísticos.
Primero fue Enzo con un zapatazo al que le puso el alma para por fin vencer a Pickford, y después Lautaro con un cabezazo de trámite para un ‘9’ de su jerarquía. Ambos, pases de Messi. Uno de zurda, el otro de derecha.
La cuestionada y repudiada —por muchos— Argentina vuelve a una Final de Copa del Mundo para dejar en silencio a sus empecinados críticos. ¿Y qué decir de Messi? Ya no alcanzan los adjetivos. Quizá sólo pedir que dejen de compararlo con Cristiano, nunca existió debate, es hasta irrespetuoso para Leo.
Apareció el Messi líder dentro y fuera del campo, apareció como lo ha hecho siempre, apareció para escribir otra historia épica en su inagotable colección.
El colofón de la carrera de Leo es un guion perfecto: disputará su tercera final de Copa del Mundo a los 39 años, y pase lo que pase en ese partido ante España, la leyenda del ‘10’ será insuperable.
La leyenda de Messi, le duela a quien le duela.
