2026: la Copa del Mundo más contaminante de la historia

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La Copa del Mundo 2026 dejaría una huella de carbono de 15 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero, haciéndola la justa deportiva más contaminante de la historia.


Los traslados aéreos de las 15 millones de personas que se movilizarán a las sedes de la Copa del Mundo 2026 provocarán que la justa deportiva sea la más contaminante de la historia.

Los 104 partidos programados en 16 ciudades de tres países, provocará que los vuelos que transporten a los futbolistas, los directivos, los aficionados y los directivos generen de 9 a 15 millones de toneladas de carbono.

“El Mundial 2026 será el más grande de la historia en términos económicos y también el más complejo desde el punto de vista logístico y ambiental. La dispersión geográfica multiplicará los viajes aéreos, la principal fuente de emisiones, algo extremadamente grande, muy fuerte comparativamente con otros Mundiales”, asegura Guillermo Hinojos, CEO de Nat5, empresa franco‑mexicana que se dedica a soluciones integrales en ingeniería ecológica y gestión ambiental.

Por primera ocasión en la historia, la FIFA ha incluido en la máxima justa futbolística a 48 selecciones y tres países sedes, lo cual tendrá repercusiones climatológicas mucho más negativas a las que dieron en 2024.

“La anterior Copa del Mundo, en Qatar, generó cerca de cuatro millones de toneladas de carbono. Entonces hablamos de un fenómeno que se acentúa de manera mecánica. Es una inercia que ya existe por toda la actividad humana y este no es una excepción”, agrega Hinojos.

En términos generales, durante el mes del Mundial se podría emitir a la atmósfera una cantidad de CO2 y GEI similar a la que genera una gran ciudad durante todo un año.

Estos gases pueden permanecer durante décadas o siglos acumulándose en la atmósfera, contribuyendo a retener el calor, al aumento gradual de la temperatura global y a la alteración de lluvias, océanos, hielo, incendios y eventos extremos.

“Lo preocupante no es que exista un evento deportivo, que bien que hayan eventos deportivos y que generen derramas económicas, y que generen integración de otros países, eso está genial. La situación es que no estamos haciendo nada a nivel de adaptación, a nivel de mitigación, no es suficiente”, agrega Hinojos en entrevista con ESPN Digital.

“Lo que tendríamos que pensar es cómo hacer las cosas diferente. Si ya sabemos que todo es parte del problema, para mí esto representa una grandísima oportunidad, porque entonces quiere decir que en todo hay una parte de la solución también".

De cara a esta situación, Hinojos abre una nueva perspectiva: “la narrativa de la compensación de carbono se ha quedado limitada, no ha desarrollado bien. Se está esto llevando a lo que es el impuesto ambiental, que es una cuestión que ante la realidad no estás respondiendo a la medida de lo que es el reto de las necesidades”

Así, parte del cambio para que lo grandes eventos deportivos retribuyan parte de lo que la huella climática que generan sus realizaciones es “preguntarnos qué pasaría si un evento como este, más que generara un impacto negativo, generara un impacto positivo, imagínate que en cada ticket de entrada al Mundial hubiera una acción regenerativa incluida, es decir, que llevara biodiversidad, agua, suelo y carbono embebidos en el ticket, en el boleto, pues quizás estaríamos hablando de otra cosa, no estaríamos hablando de su huella nada más, no estaríamos hablando quizás de regeneración y de otras cosas muy importantes.”