Charles Leclerc atacó a su compañero Lewis Hamilton en el arranque, sufrió una penalización, el heptacampeón estalló y la Scuderia se quedó sin victoria. Max Verstappen, agradecido.
Lewis Hamilton había conseguido su primera pole position vestido de rojo en el GP de la Ciudad de México. Charles Leclerc largaba tercero y Ferrari estaba ante la gran chance de anotarse un nuevo triunfo en un año de vacas escuálidas, en el que apenas lograron dos éxitos. No bien se apagó el semáforo, todo cambió. El monegasco atacó a Hamilton después de haber superado a George Russell, de mala partida. La lógica, pensando en el campeonato de Constructores y en la necesidad de triunfos, hubiera sido que el monegasco se encolumnara detrás del heptacampeón. Sin embargo, Leclerc agregó otro capítulo a la lista de ocasiones en las que pensó más en sus propias acciones que en las del team. Fue por afuera en la cuarta curva, cortó camino y llegó a la punta. En la maniobra, generó que Hamilton aminorara la marcha y todo lo aprovechó Max Verstappen para ser segundo.
La FIA había publicado una clara directriz el sábado: aquel que cortara camino en el complejo de las curvas uno, dos y tres o en el siguiente que une la cuatro y la cinco debía devolver la posición. Claro, entre Leclerc y Hamilton, el perjudicado, estaba Max. ¿Entonces? Los comisarios deportivos sancionaron a Charles con cinco segundos de penalización. Mientras tanto, al inglés de lo llevaban los demonios.
Lewis mostraba su fastidio en los mensajes por radio. Cuando le dijeron que Leclerc purgaría con cinco segundos de sanción, el inglés respondió que eso lo ganaría con el aire limpio de girar solo adelante. Finalmente, Leclerc y Verstappen pararon en el mismo giro y al volver a pista, el neerlandés se quedó con la punta, lugar que ocuparía hasta la bandera de cuadros. La maniobra egoísta de Leclerc dejó sin triunfo a la casa de Maranello. Hamilton finalmente fue segundo, tras superar a su compañero en el relanzamiento tras la roja. La bloqueada del monegasco en esa nueva largada dañó su neumático delantero izquierdo y no pudo contener el ataque de Kimi Antonelli, tercero y campeón.
Antes del podio, Hamilton habló y no ocultó su bronca: “Fue un día difícil. Creo que teníamos el ritmo para ganar hoy, pero no pudo ser y lo analizaremos en privado para ver qué podemos hacer entre bastidores. En la reunión informativa de pilotos, hablamos de que en cuanto te sales de la pista en la curva 1, tienes que devolver la posición. El año pasado me penalizaron con 10 segundos por la misma maniobra que él hizo. Pero, en definitiva, fue eso lo que nos costó la victoria hoy. Creo que tenemos que hablar seriamente puertas adentro, sin duda”, dijo Hamilton.
“Pero lo bueno es que el equipo está trabajando muy duro. Hemos mejorado mucho nuestro coche. Es genial estar aquí, y además este fin de semana también usamos el motor antiguo. Buenos resultados, buenos puntos. Es una pena que no hayamos conseguido la victoria, pero a veces se gana, a veces se pierde. Espero que el año que viene tengamos un motor para competir con ellos. Este año nos adelantaron en las rectas durante toda la temporada. Podemos solucionar eso y mantener este coche, su base. Confío plenamente en el equipo, tengo fe en ellos al 100%", completó el siete veces campeón.
Leclerc, quien antes de viajar a Brasil pasará por Mónaco para el nacimiento de su primer hijo, señaló: “Hablaré con Lewis. Creo que ninguno de los dos tomó bien la curva. No sé si la intención de Lewis era que yo quedara en el tercer puesto, pero al menos con el segundo lugar que tenía Red Bull, pensé que valía la pena mantener la posición y ver qué pasaba. Eso fue lo que hice. También podría estar descontento con lo mucho que me sacó de la pista en la curva 1, pero creo que así son las carreras. Cuando luchas por la victoria, es lo normal”.
Ferrari volvió a perder una chance de victoria y Max Verstappen se fue de México con más triunfos en 2026 que toda la Scuderia. En apenas cinco días la acción volverá a la pista en el GP de San Pablo. Antes, Frédéric Vasseur, el director del team, deberá sentar a sus muchachos y tener una conversación firme porque las chances de triunfos no abundan en la vida de la Rossa.
