La FIA siempre supo el problema que tendría el nuevo reglamento de F1

Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la entidad, reconoció que en 2022 fueron conscientes de los riesgos con las unidades de potencia que se estrenaron este año, pero tenían las manos atadas para hacer cambios.

“Es una Fórmula E con esteroides”. Así describió Max Verstappen a las unidades de potencia que Fórmula 1 estrenó este año en la entrada en vigencia de la nueva normativa técnica. El tetracampeón confirmó en enero, en el arranque de la pretemporada, algo que había experimentado, y avisado, en 2023, después de girar en el simulador con la nueva motorización. La agria crítica del neerlandés no fue la única que recibió el reglamento de F1 en 2026. Lewis Hamilton, Oscar Piastri, Carlos Sainz, Fernando Alonso… Y las firmas continúan de pilotos contrarios a eso de tener que levantar el pie del acelerador en las rectas, de hacer super clipping y demás prácticas necesarias para recargar la batería y poder contar con la potencia total del impulsor, generado por partes iguales desde el componente de combustión y el eléctrico.

Lo interesante es que la FIA sabía desde 2022 de todos esos conflictos que afrontarían con las unidades de potencia estrenadas este año. Así lo confirmó Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la Federación Internacional del Automóvil. “Esperábamos muchas de las críticas que surgieron. Los pilotos son, por definición, muy exigentes, y desde luego no esperábamos que suavizaran sus opiniones. Habíamos anticipado muchos de los problemas que se critican hoy. Intentamos hacer cambios, pero no pudimos debido al sistema de gobernanza que se había aprobado”, dijo el griego con pasado en Ferrari.

Tombazis reconoció que sabían que se habían equivocado en el rumbo elegido. No por nada en julio del año pasado, cuando todavía quedaban seis meses para la entrada en vigencia de la nueva motorización, Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, dijo públicamente que se evaluaba la vuelta de los V8 para 2030. La declaración del emiratí no fue más que el reconocimiento en voz alta del error en el camino tomado.

La FIA supo cuatro años antes que las unidades de potencia que hoy empujan a los F1 tendrían las críticas que hoy retumban. Pero no pudieron hacer nada. En 2022, cuando se definido el reglamento de motores para el período 2026-2030, la FIA, Fórmula 1 y los fabricantes de impulsores firmaron un acuerdo de gobernanza exclusivo y específico, por fuera del Pacto de la Concordia, con el fin de garantizar la igualdad de condiciones para los nuevos fabricantes que quisieran sumarse a la categoría. Y ahí está Audi, un actor fundamental para que no se retocara nada de la normativa. Fue por eso que, entre otras cosas, se puso un límite de presupuesto para los fabricantes de motores y varias restricciones operativas y, a la vez, un sistema que bloqueaba la posibilidad de realizar modificaciones al reglamento.

Cualquier cambio que se quisiera realizar en el reglamento debía contar con el apoyo total de FIA, F1 y una super mayoría de los fabricantes. Al menos cuatro de los fabricantes debía estar de acuerdo y eso no se logró jamás, con Audi a la cabeza para rechazar cualquier pedido. En 2020-2021 la industria automotriz vivía el boom de la electrificación en los autos de calle y el 50-50 que planteaba la Fórmula 1 era un convite interesante.

Cuando llegaron las simulaciones en 2022, nos dimos cuenta de que existían estos problemas. Pero para entonces, el desarrollo estaba demasiado avanzado y algunos fabricantes ya habían invertido demasiados recursos como para poder cambiar radicalmente las reglas”, dijo Tombazis en declaraciones recogidas por Auto Racer. Tras las quejas de los pilotos y de parte del público, la FIA introdujo un plan de modificaciones. Algunas se impusieron de inmediato (desde Miami) y se aprobó un plan de modificación del porcentaje de la potencia para llegar en 2028 a 60-40 en la relación combustión electricidad.

La FIA pretende volver a los V8 desde 2030, aunque ese es el último año con el reglamento actual. Para cortarlo antes de tiempo deberán contar con la anuencia de todas las partes o, en su defecto, esperar a 2031.