El piloto español fue padre por primera vez y llegó más tarde a Japón. Se salteó el día de atención a la prensa y llegará para los ensayos. Mientras tanto, el equipo inglés llega con actualización y Honda espera terminar la carrera de casa.
Suele decirse que cuando los niños nacen llega con un pan debajo del brazo. En este caso, debería llegar con una batería, una unidad de potencia y un auto que le permita al padre se competitivo. Fernando Alonso, a los 44 años, fue padre por primera vez con su pareja, la periodista Melissa Jiménez. El bicampeón de F1 es reacio a hablar de su vida privada y no se sabe ni el nombre de su hijo o hija. Un evento tan importante en la vida generó que el piloto de Aston Martin llegara un día después de lo previsto a Suzuka, donde se disputa el GP de Japón, tercera fecha del Mundial y así se salteó el día de atención a la prensa. Ya estaba estipulado que Nano no participaría del primer entrenamiento libre; su lugar lo tomará Jack Crawford, el reserva. Para el estadounidense será la tercera participación en un primer entrenamiento libre oficial, después de los de México y Abu Dhabi del año pasado. Vale recordar que todos los corredores deben ceder dos veces en el año su butaca a un piloto rookie (debe tener menos de tres carreras disputadas) en FP1. Este año solo Arvid Lindblad es el único que no deberá ceder su asiento.
Mientras Alonso celebraba su paternidad, Aston Martin llegó a Japón con actualizaciones en su AMR26 con la idea de tratar de poner en pista un auto que pueda, al menos, dar todas las vueltas… “Algunas modificaciones serán visibles y otras, no", fue la escueta explicación de Mike Krack, el jefe de operaciones en pista del equipo. Uno de los tantos caciques que hay. Claro, el gran problema pasa por la unidad de potencia de Honda. Y la carrera es en el circuito de Suzuka, que pertenece… Sí, a Honda.
La marca del Ala lo menos que quiere es mostrarse débil en su propia casa. Por eso, desde China, realizaron un trabajo intensivo para tratar de mejorar la fiabilidad de la unidad de potencia. En especial, las tareas fueron sobre la batería, esa que genera vibraciones imposibles de soportar para los pilotos, quienes pierden sensibilidad en manos y pies. “El objetivo es acabar la carrera. El Gran Premio de Japón es muy importante para Honda. Desde el punto de vista de la batería, la fiabilidad es suficientemente buena para acabar la carrera", dijo, con esperanza, Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda.
Pero… Lance Stroll fue lapidario en la conferencia de prensa. “No hay mucho que podamos hacer físicamente. Las manos están bien. Ahora creo que podríamos hacer, diría que media carrera". Y enseguida agregó: “Tenemos que mejorar la fiabilidad y las vibraciones, e incluso cuando terminamos vueltas, estamos a tres segundos y medio de los de arriba. Hay muchas cosas por mejorar y una vez arreglemos las vibraciones y mejoremos la fiabilidad, tendremos que encontrar ese rendimiento. Supongo que, en el motor, a través de más potencia y también una mayor carga aerodinámica, son muchas cosas en las que trabajar".
